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martes, 7 de octubre de 2008

jueves, 21 de agosto de 2008

Ramones II


Ayer escuche en la radio que Bono iba a grabar con los Ramones. Ahora: ¿no se murieron todos los Ramones menos el batero? El último rumor que escuché es que el último Ramone (pongamos que se llama Tommy) se casó con una argentina y vive tranquilamente en un sucucho de Lomas de Zamora. Que tiene una banda de punk-rock, aflojó con la merca y una vez por mes toca en barcitos de mala muerte por la zona sur del conurbano. No se si será cierto.


sábado, 9 de agosto de 2008

¿Repetimos?


Así terminó el primer partido, contra los odiados serbios, en las olímpiadas pasadas

viernes, 25 de julio de 2008

Final del juego


Como me pasa seguido antes de rendir un final, en la madrugada de ayer soñé que me quedaba mudo. Así, de pronto, un docente sin cara me preguntaba cosas y yo respondía con la cabeza, si, no, pero no podía explicar los polos de los que habla Bourdeau, o la reproducción de la ideología capitalista. Como en aquella escena de Matrix, los labios se me fundían. Me levanté cansado del insomnio a las seis y media, miré tele, solo por obsesión repasé unos apuntes. La mitología Puan sostiene que un final de Lingüística comenzó a las diez de la matina y cerró mesa a las once de la noche. Como faltaban una veintena de alumnos ansiosos por sacarse los puntos de la lobotomía cerebral, Martín Menendez y sus secuaces retomaron al día siguiente. Lo mío no fue tan así, rendí a las cinco y pico. Antes, me tomé el café más horrible del mundo, preparados por los locos de la cooperativa del primer piso (están advertidos) tuve arcadas en el baño y me escuché dos veces Yield, aquel discazo de Pearl Jam. En el interín, una japonesita me dio charla: es imposible no hacerse de amistades en esas situaciones, amistades que duran lo que dura la espera. La japonesita, de la cual nunca supe el nombre, traía puesto unas calzas negras y unas zapatillas multicolores que me hicieron acordar a los Power Rangers. Era linda, a la manera de las japonesas, y terminaba muchas de sus frases alargando la última vocal, como una especie de eco.

lunes, 30 de junio de 2008

En contra de los viajes imaginarios


Planeamos un viaje a Rosario que nunca haremos: hasta chequeamos hostels, empresas de buses, imaginamos paseos y la vista nocturna del Paraná desde la costanera. La ropa de abrigo (mucha) y la música que podríamos llevar. Inútilmente: todo lo que puede salir mal, va a salir mal. El viaje, sobretodo cuando depende de la primer persona del plural, está surcado por enormes peligros.

miércoles, 28 de mayo de 2008

El trencito de la felicidad

Acá se puede firmar el petitorio a favor de la reconstrucción del sistema ferroviario nacional y la anulación del proyecto del "Tren Bala".

domingo, 20 de abril de 2008

El pasado (no es solo de Alan Pauls)

Encontré una foto tuya detrás de un almanaque muy viejo, estaba casi amarilla y en realidad me sorprendió, primero verte, darme cuenta que parecías mas vieja cuanto menos años tenías (¿veinte? ¿veintiuno?) en tu propia casa, amargada y con una sonrisa que me traía cronologías incompletas. Me acordé de una frase de Adorno (“… la Historia irrita al hombre moderno, así el pasado se torna para él en objeto de ira”) pero no es ira lo que siento, ni miedo, solo ganas de echarme en la ventana, haber aprendido a tocar la guitarra o el piano, ganas de pasarme la tarde entera mirando películas de terror. Pero hay otra cosa en un rincón, un lente pequeño, una especie de microscopio al pasado: mi viejo viste una campera de cuero y todavía tiene pelo, parece otoño, todo está tan oscuro y silencioso, no hay nadie cerca y del otro lado, en la parte derecha, mi madre. Mi madre contenta, luminosa y con el flequillo sobre los ojos. Eso debe ser un circo de provincia, pobretón, con payasos venidos a menos, desganados ante tal ausencia de público. Entre medio algo que parece obvio: un chico, de unos cinco o seis años, mirando la cámara con desconocimiento brutal de ese otro que, casi veinte años después, intenta imitar esas mismas muecas cegadas.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Este es el año de la rata


Soy un Tilo en el horoscopo celta y mi ¿virtud? es la duda.

pd: acepto cualquier tipo de regalo!

lunes, 17 de marzo de 2008

Ya sale ( o salió)


Dig, Lazaruz, dig!
por Nick Cave and The bad seeds

lunes, 25 de febrero de 2008

Monstruos


En el sueño se amontonaban animales semidormidos, gatos, perros, creo que algún toro o búfalo sobre un jardín sin césped, parecido al mío. Creo que lo inquietante era esa especie de sonambulismo invisible de las bestias. Además, yo intentaba diagramar mi sueño como una de esas ensoñaciones en clase de facultad o bondi, pero había elementos imposibles de digerir. Me ha ocurrido muchísimas veces: pretendo un tono rojizo, teniendo conciencia del imaginario, que todo esto es como intentar dibujar inútilmente las copas de los árboles (siempre me salen extremadamente flácidas o pomposas) En lugar del rojo, todo se vuelve sepia, ella no está, si está, algo sucede y se desvanece.
Soñé también con el capítulo en que Alf intenta llamar a su novia de Melmac. Después con algunos destinos exóticos. Me desperté preguntándome porqué ya no sueño con volar, aunque en realidad solo alcanzaba a levitar un poco para luego tropezarme con algo o venirme a pique. Siempre la angustia eterna de caer desde alturas superlativas. Quizá exista un periodo natural para ciertos sueños, como existen las etapas biológicas de los seres vivos que nos enseñaban en la escuela primaria: nacer, crecer, reproducirse y morir.

sábado, 26 de enero de 2008

A lo de Gero

A se encuentra con M en Gero, viernes dos de la matina. No se conocen más que por fotito en miniatura y descripción de Netlog. Ella mide, al tun tun, metro setenta y cinco en sandalias, está bien, ni fea ni linda, pero al rato empiezo a sospechar que no está bien del marulo. Dice muchas veces la palabra pija, afirma que para ella no existen los tonos intermedios, todo blanco o negro, las cosas se apretujan invariablemente entre esos dos polos. Después de un rato y nosecuantas cervezas encima, le confiesa, al oído de A, que a cada rato le gusta más. No se que cara pone mi amigo. Yo me voy a las cinco, con la promesa arrancada y alcohólica de armarme una cuenta de Netlog.

jueves, 24 de enero de 2008

Gulliver


El otro día, haciendo zapping, me encontré con la cara de Hulk Hogan (seguro me confundo, pero siempre pensé que ese tipo había hecho un papelito de cazador intergaláctico en alguna de las secuelas de Critters) y me acordé de Manasas. Manasas no es rubio ni usa bigotes ni jamás practicó lucha libre, pero es una bestia humana que anda cerca de los dos metros diez y bordea -seguro- los 150 kilos. Y digo es, aunque no lo veo hace una bocha de años. El apodo le venía de la época en que jugaba al básquet en Velez, yo lo conocí un tiempo después, cuando se cambio de club, una vez que terminó en B.V.M a cambio de un par de zapatillas y unos mangos para los viáticos. Primero: no era un tipo violento, aunque por una cuestión física tenía una facilidad notable para prenderse en cualquier quilombo. Segundo: obviamente intimidaba muchísimo pero también tenía, al conocerlo, una ética irreprochable: la mayoría de los encontronazos tenían una cuota de compañerismo adentro, es decir que se cagaba a piñas con cualquiera pero siempre por un motivo noble. Me acuerdo que una vez casi trompea a uno de los muchachos del club por convidarle fasitos a unos pibes de las inferiores. Las veces que salí con él ocurrieron cosas extrañas: una vez, borrachísimo, se quedó dormido en los reservados de Vinicius, no había manera de despertarlo (lo que tomaba Manasas cada sábado era absolutamente impresionante, nunca vi a nadie tragar bebida blanca como él) así que, cuando ya clareaba el sol de la resaca, intentamos levantarlo. No hubo caso. Al final lo llevamos a la rastra, casi a los empujones, con ayuda de dos patovicas. Era como intentar empujar una montaña. Otra: en un bar de Ramos, creo, me habían dado una Quilmes en lugar de la Heineken que había pagado. Manasas me tomó del hombro y fuimos a la barra, a hablar con el encargado. “Que se la última vez que cagás al pibe delante mío” le dijo. Mientras yo me acurrucaba atrás, el tipo nos pidió disculpas (más bien le pidió disculpas) y me alcanzó la birra que correspondía. Yo me sentí un pelotudo pero también caminé hasta la mesa sacando pecho, como si fuera un groso total. También se cuenta que un día se agarró a trompadas con media docena de patovas de Jesse y todo fue una locura descomunal. Anécdotas así debe de haber miles. Lo último que supe es que había dejado de laburar en el aeropuerto de Ezeiza y que estaba como seguridad en un banco de la Capi. ¿Y su hermana? Era más grande que el muchachote e increíblemente medía apenas metro sesenta y pico. En fin, me pregunto si Manasas podría voltearlo a Hulk Hogan.

martes, 1 de enero de 2008

2008

Hoy me acordé de algo que leí hace mucho en la revista dominical de Clarín, una entrevista a no se quién que fuera boxeador en sus años mozos. Cuando le preguntaron cual era el golpe mas traicionero respondió que el golpe al hígado que dan los tucumanos por la espalda (estoy casi seguro que dijo los tucumanos), a traición. Después remató, diciendo, debe haber una conexión entre el hígado y la tristeza, después de uno de esos golpes, uno se queda muy triste durante días.

Ayer tuve otro de esos sueños alcohólicos, muy profundos, que se me vienen sumando en estos últimos días de chupi, corderos y demás. Soñé que entraba a una especie de secta ultra-secreta relacionada con el alquiler de autos robados (¿?). Una vez que me explicaron todos los mecanismos, yo atiné a preguntar algo que desencadenó un efecto dominó. Y luego escapé. Lo que me asombra del asunto es que yo, en el sueño, tenía conciencia de estar soñando: en el momento de máximo terror, cuando uno realmente se asusta, recuerdo que intente pellizcarme, me apreté el brazo como diciendo: “si todo empeora, si realmente me atrapan, me despierto”. No se bien como, el sueño siguió, no me desperté nada pero el resto se me desdibuja.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Sobre Papa Noel...

- El gordo marmota ese me trajo un bajón de padre y señor mio. ¿A vos?

- Una remera holgada y un par de medias...

jueves, 13 de diciembre de 2007

Comentan

Yo no me iría al extranjero, porque afuera no se consigue ferné.

Entonces me acuerdo de este poema de Damián Ríos.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Tubo de luz

Desde que me dijeron que tengo que usar aparatos me río menos. Ayer soñé que finalmente me los ponían (creo que desde hace un mes que mi dentista me viene posponiendo el turno) y yo tenía que afrontar una y otra vez el momento en que mis amigos me vieran con las cosas metálicas en la boca. Eran instantes terribles y yo pensaba por favor, que no los noten, o no me carguen, o todo siga igual, mi autoestima ya está por el piso, peor que esto no puede ser. Pero si. Siempre se puede estar peor. Lo supe hoy cuando me levanté después de las cuatro, no había luz, tenía resaca y ganas de llorar, estaba solo, no había comida ni me quedaban cigarrillos: salir tampoco era una opción, cada vez voy sumando más días en que no quiero que nadie, pero nadie, me vea. Mucho menos que me hablen. Tener que hablar. Cuando vuelve la luz- tardísimo- recibo un mail del encargado de la liga de básquet que me ningunea y me trata de “irresponsable pibito”. Tengo ganas de mandarlo a la mierda pero también siento mucho miedo. Pienso a quien llamar para charlar un ratito y no se me ocurre nadie. Recorro amigos o más bien amigas pero siento que algo está mal, que no les interesa ni un poco, que no puedo confiar. Me sirvo un vaso de Coca y me pongo a escuchar unos temitas de Flopa que bajé el viernes. Uno se llama “Debajo del álbum blanco” y me resulta genial. Todo mejora. Despacito. Todo menos el asunto de los aparatos.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Michelin

Hoy me tocaba afeitarme, así que entré al baño, abrí la canilla y preparé la hojita, después me llené la palma de espuma y permanecí quieto ante el espejo, pensando. Recordé que hacia mucho que no me llenaba la cara de espuma y me ponía a bailar cualquier cosa. Esta vez no bailé. En su lugar vacíe medio pote en los cachetes y me senté en el inodoro. Fui algo así como un muñeco de malvaviscos de metro noventa hasta que mi hermano golpeó la puerta: hace mucho que estaba así, la espuma ya comenzaba a gotear por todas partes.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Domingo violento

Durante ese ratito fui otro tipo, algo así como un toro que había visto una cosa roja. O simplemente una calentura horrorosa sin ese segundo de calma en que la cabeza te dice “pará, por favor pará”. En ese caso uno opta por enfriarse y tomarse un respiro. No. Nada de eso. Directamente me fui al humo. Tal vez haya sido la primera vez que me peleo más allá de alguna cosa de chicos o casi adolescentes. En realidad solo fueron dos o tres golpes en poco menos de cinco segundos hasta que nos separaron un número impreciso de brazos y gritos. Después quedó la batahola, la suspensión del partido, gente que me decía “cumpliste el sueño de todo jugador de básquet: pegarle a un juez”. Ahora que pienso el instante todo se me hace lento, me quedan sensaciones pero los detalles me los van armando otros que me cuentan. Por ejemplo no sé en donde pegué; estoy seguro que el otro me pegó por que me duele arriba de la ceja. Ahora me dicen que podría haber una denuncia. Encima mañana tengo parcial y no puedo concentrarme ni tocar un apunte. Es muy tarde, tengo insomnio, lo peor es que ya sé con que voy a soñar cuando consiga dormirme.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Domingo

Cena con Lucila; viajo a San Miguel, me cuesta encontrar la dirección por que no tengo mejor idea que olvidar mi infaltable Guía T. Casi llegando veo en el subsuelo del edificio, a través de unos ventanales que dan a la calle, una pileta climatizada: una mujer grande, de malla enteriza, se lanza de clavado. No puedo evitar pensar en “Lost in Translation” y me imagino un poco Bill Murray, con su risueña cara melancólica y gastada.
Después de abrazarla a Luci y decirle- en serio- que está mucho más flaca, le comentó lo de la pileta. Se puede nadar hasta las once, me dice. Me quedo callado. Comemos lasagna en un departamento de piso alto, con mucha luz. Luego tomamos cerveza. Quizá porque viví siempre en una casa con jardín, los departamentos me impresionan, me imagino recorriendo escaleras de madrugada, tejiendo historias absurdas con vecinos, cosas así. Después de comer -muy rico- y charlar, Lucila se queda dormida arriba de la mesa, con el cabeza muy torcida sobre el brazo. Aprovecho para fumar un cigarrillo mirando por la ventana: parece que todo cabe en la vista, todo tan pequeño y palpable. Escupo para abajo y me parece oír el estrépito de la saliva, cosa a priori imposible. La ventana como una puerta titilante, un oscuro pasadizo al jardín semi- abandonado de mitad de cuadra, la plaza Muñiz, una mujer en la esquina que parece una muñeca de trapo o un maniquí que mueve las piernas a control remoto. Despierto a la dormilona, que me baja a abrir en pantuflas, con esa cara de medio sueño que tenemos en los ómnibus de larga distancia.
Al rato estoy de vuelta en el colectivo, escuchando unos temas de David Bowie, preguntándome que estará haciendo Scarlett Johansson a estas horas.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Inland Empire


Hace cuatro o cinco años, cuando se estrenó “Mullholland Drive”, yo estaba veraneando en Villa Gesell. Me acuerdo de estar caminando, desde el mar, por la 105, casi llegando a la avenida 3, por la vereda de enfrente de aquel cine que está al final de una galería (¿Cine Atlas?) Miré el cartelón gigante de la peli con la cara de Naomi Watts y me fui a tomar un licuado de banana y leche al barcito playero de la esquina. Estaba nublado pero hacía muchísimo calor. No se bien porqué no la fui a ver: por ese entonces ya sabía quién era Lynch, o más bien había visto “El hombre elefante” y conocía las cosas que se decían de su filmografía. Creo que fue el mismo verano que, en aquel mismo cine de butacas durísimas, lloré con “El gran pez”.

Tiempo después me alquilé Mullholland en el video cerca de casa. Cuatro o cinco escenas se me quedaron grabadas en el cerebro: la escena del sueño en el Dinners o la fabulosa parte del Teatro del Silencio (¡que momento cinematográfico irrepetible!). Después de eso me comí casi todo lo que filmó David Lynch. No me empaché, seguía con ganas de más.

Hoy me levanté y pase hojas del diario Clarín buscando el Suplemento Espectáculos, para saber que se decía de la película de Mignona filmada por Ricardo Darín (y actuada por Diego Peretti, ese era mi anzuelo) Me encontré con los ojos celestes y un título que hablaba del príncipe de las tinieblas. Si. Era David Lynch, en una entrevista en la que sin dudas diría más nada que mucho sobre su película. Y su película no es otra que la esperadísima "Inland Empire", que llega con el horripilante título de “Imperio”. Una película de 3 horas de duración filmada en video digital, que promete prostitutas, surrealismo, hombres vestidos de conejos, Laura Dern, momentos memorables, sensación de agobio, ¿música de Angelo Badalamenti?. Resumiendo: el salto abrupto a la dimensión exacerbada que, según parece, es un Lynch condensado. Y voy a estar ahí, no se cuando, pero voy a estar. Esta vez no me voy a perder una película de David Lynch vista en el cine. Lo único que espero es no marearme...