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domingo, 27 de diciembre de 2009

Uno de Crossover

Daniel San

Algunas cosas se saben y otras
se aprenden con el tiempo;
para el señor Miyagui
ya estaban abiertas las puertas que a mi madre
le brindó un pequeño libro que explicaba
milenarias tendencias orientales
ejercicios de relajación y técnicas
para vivir cien años. Como también
detallísimas instrucciones para hacer
bonsáis:en el jardín de casa
sobre una mesa de madera construida
a desnivel que brilla
ante el reflejo del sol,
les recorta la raíz de alimento
cuando se cumple el quinto mes,
poda con amor y paciencia
sus ramas finas, les da forma
con una pinza de mango celeste
que me recuerda el pico
de un tucán caribeño.

No está encerrando los años sino
las consecuencias de esos años:
las miniaturas
con sus hojas y su pequeño flujo de savia
y su pequeño temblor. Mi madre
representa la figura de un leñador
evolucionado por la dinámica
del capitalismo occidental. Me pregunto
que fijación tienen los orientales
por las cosas pequeñas: ¿será

la falta de espacio
una esencial preocupación por el detalle
o quizá el devenir materialista
de sus pijas cortas?

Pasa un año, pasan dos,
pasan cinco años: mi madre
envejece; encontré hace poco
en un monedero un dibujo
de una cara feliz que yo había hecho
a los cinco o seis. Es natural:
mi madre envejece;
pero quizá para sentirse viva
se somete al embrujo
de indistintos hobbies: tarjetas
macramé, tejidos
adornos en arcilla, bonsáis. Con mi madre
jamás pude
torcer sus raíces
equilibrar con armonía los años
y sus efectos.

viernes, 23 de octubre de 2009

Pogo


Sentados los cuatro, frente a platos calientes,
necesitamos avanzar. ¿Es esto
lo que quería decir?
El balcón, a tus espaldas
da sobre un corazón de manzana
donde la luna ilumina techos y cables.
Sacudida por el viento,
la ropa colgada produce aplausos secos
para nadie.

¡Los pensamientos brotan de mi cabeza
como el sudor!

Bajo el cálido cono de luz,
el brillo de los cubiertos
y el tintinear de vasos y botellas
cometimos la estupidez
de recurrir al mito para ordenar el mundo.

"Lo único que podemos hacer
-dice él- es superar a nuestros padres".
Y yo digo "Sí, sí" y mastico
un pedazo de carne seca.

Nos ponemos tensos. ¿Y ella?
Devorada por el perro de la maternidad
ya no puede articular palabra.
Deberíamos irnos, pero no podemos.

Pienso en la rutina de los parques,
los besos, los paseos al aire libre,
la oscuridad del cuarto
en el que mis viejos se convirtieron en hermanos.

Los días se apilaron entre algodones
como pastillas en un frasco.
¿Nos van a venir a visitar más seguido?
¿La pasaron bien? ¿No te molestó
que te dijera esas cosas?
"No", digo. El violín finísimo
de un mosquito orbita mi cabeza.
¿Cómo pudo escapar del invierno?
¿Cómo podremos alguna vez
escapar de este cuadro?

Distribuimos nuestro tiempo
entre el miedo a la muerte y el miedo
a los demás; la gramática
incomprensible de una reunión de amigos.

Pongámonos los sacos,
saludémonos, deseémonos suerte
y salgamos a la calle
bajo el abrigo confortable de la psicología.


Fabián Casas



viernes, 18 de septiembre de 2009

El bulldog

Hace unos días vi un documental
que contaba de un bulldog endiablado.
Sus dueños no podían dominarlo,
el adiestrador les dijo
que era un perro de pelea
un animal de choque.
Estaba hecho así. Cuanto más
lo toreaban más furioso
se iba a poner:
había que controlarlo sin pegarle,
sin mostrarle la fuerza
porque eso lo excitaba mas.

martes, 8 de septiembre de 2009

Dublin


1.

lo único que hay
entre nosotros y el cielo son de las grúas
sus escaleras y picos

esta no es mas la tierra en que caballos
se amansaban con arpa, pueblos donde se juntaban
a ver el viento alisar iglesias

el polvo nunca antes perteneció tanto al polvo

parado en la cocina y como los monjes
que querían copiar con perfección las letras perfectas
de un libro perfecto, en silencio
preparo tu te,
tuesto tu pan

como los monjes que creyeron en un dios severo
no me quiebro, firme devoto,
conservo los recuerdos falsos de los días felices.


2.

Anhelo en mi jardín alquilado
plantar verduras, excusa
para revolver la tierra, ponerla de a pedazos
cara a cara con la luz intermitente de la isla
donde nunca vi gallinas.

descorazonado hundo el primer palo,
digo descorazonado en lugar de
el que esta parado con el silencio que viene
de un vacío mas bien grande.

hay dos sillas rotas y un televisor
del tamaño de una heladera,
los tres conmigo completan la escena
en que se puede oler el pasto verde, verde, verde
donde desclasado canciono
escarbando como un gallo.


3.


Azotaba la costa viento y piedra
cuando tirado por una soga en el sueño
baje al mar a buscar el bote de mi padre
y de mi madre el olor en botellas que dicen: "colonia".

la historia privada de padre y madre
no va a secarse al sol y la verdad es que
por esta ventana lo que se ve es este árbol
y las obras detenidas, canteros
frente a los que hice promesas
y frente a los que ahora paso
jugando con las llaves,
mirando el piso.

Azotaba la costa
viento y piedra.



Martín Armada


viernes, 28 de agosto de 2009

Vuelven!!

VIERNES 28 DE AGOSTO

20 30 HS


Irene Gruss - Florencia Minici - María Cecilia Perna



En el Centro Cultural Abasto
(Gallo esquina Humahuaca)

martes, 28 de abril de 2009

Mariposas II


Ensillamos con Mariana una de alas

naranjas y negras.

Un hilo de cocer suavemente le atamos

alrededor del abdomen y en la punta

colgando

un cuadradito de telgopor

para que pueda volar:

ahora no sos la hermosura que pasa por el jardín

y luego lo abandona por el de la vecina.

Así todas las tardes pasaban las mariposas

recorriendo

los jardines de calle Pellegrini

pero al pasar por el de casa

les poníamos nuestra inicial:

no un hierro al rojo pero al menos

un tergopol que cargaban hasta la muerte:

maldecidas por mí y por mi hermana,

arrastren su eterna roca.

En los jardines vecinos morían las mariposas enredadas

en algún tallo.

A la siesta todos duermen y sólo en el jardín

Segoviano

hay un castigo liviano

para todo lo que es hermoso.


Daniel Durand


lunes, 23 de febrero de 2009

Biografías

Los suicidas, qué raro, trabajan
siempre, viven, en las biografías
hasta el final: como si no fueran a
hacerlo, como si a ellos también
sorprendiera el desear, de pronto,
la muerte.

“Hizo esto y aquello; trabajó,
tuvo el hijo y después, en los ’70,
se suicidó”, dice la biografía.

Un hueco de escalera, un arma
inoportuna, el tren raudo, las mujeres,
su veneno, la asfixia, las arterias
descuidadas.

Los suicidas, pero qué raro, hasta el
último momento como si los
sorprendiera haciendo cosas, la muerte,
como quien intenta.

Es el relato que propicia esos
efectos, que estupidiza, simplifica
la absurda confusión de cada vida
suicidada que pasa, como de
repente, a la parte baja de un tren


Celia Eraso

domingo, 8 de febrero de 2009

Aplaudir


Tres


Surtir la heladera,
poner sábanas limpias,
lavar los platos,
acomodar la mesa del comedor,
atender un llamado,
pasear a las perras,
enjuagar la bañera,
escribir una nota que diga:
no olvidar lo que te estás perdiendo.


Roxana Torres Neira

viernes, 30 de enero de 2009

Cada vez falta menos

Cada vez falta menos para
que anochezca entre bocinazos.
Para que acabe la canción y
se prenda la TV. Cada vez
falta menos, menos para el
camión de la basura.
Cada vez el sol y la basura
dorada. Pájaros blancos
en los que pega el sol de la
autopista. Cada vez falta
menos para verte allí. Falta
menos cavidad para que el hoyo
se agrande. Falta menos pero
faltan libretas para decir
lo que falta borrar. Falta
un nombre, dos, tres, montones
de nombres en la lista. Falta
menos para que oscurezca.
Menos en dar la vuelta
sobre la cabeza. Menos falta
para el tallo que nadie. Falta
cada vez menos, más,
menos que nadie, minutos,
cada vez, nada, un poco
menos, casi, cada vez falta
lo que falta, menos que menos.

Horacio Fiebelkorn

lunes, 8 de diciembre de 2008

Preparación del asado


Me gusta mirar como encienden el fuego

la pirámide de madera

y el tubo de papel de diario

en su interior

una buena imagen espiritual

una cosa esencial dentro

de otra cosa

hasta que llegan las luces

y estallan

como un poltergeist cotidiano.

martes, 25 de noviembre de 2008

Que lindo escribe Clara

Glóbulos blancos

Hace meses que veo
un cartel de remate judicial
en el departamento más alto del edificio que ocupa
toda la esquina.
La familia amenazada, aturdida, espantada,
condenada por un error
o por la falta de algo.

Hay zonas en mí
que tendrían que tener un cartel así
con letras un poco más grandes
hay gente que no ve bien.

Un remate judicial de mi parte cansada
de la que repite el mecanismo que traba,
que ahoga, que fabrica deficitarios emocionales.

La neurona asfixiada, la palabra que nombra lo que no estoy pensando
la neurona pasa de uva, el corazón diabético.

Pero no sé quién puede querer lo que no supe cuidar.

Me contaron que tenés una novia,
me lo contaste vos
cuando hablamos por teléfono somos los mejores amigos.

Es imposible ser sano todo el tiempo,
ser colorido, ser buenísimo, ser genial,
ser feliz todo el tiempo, estar comprometido con la vida,
es imposible decir el nombre completo de alguien
cada vez que se lo nombra.


Clara Muschietti

domingo, 23 de noviembre de 2008

Lecturas


Mi vaso de fernet disminuye con idéntica simetría a las intermitencias de mi conexión a Internet: tomo un trago por cada mail que no mando, por cada foto de Catherine Hepburn o de Mia Farrow que no termino de encontrar a través del buscador de imágenes del google. Entonces corrijo poemas, fumo, tomo fernet, ojeo el libro de Paula Oyarzábal. Se va haciendo tarde. Si hay algo que no me gusta es que los autores me regalen sus libros, por más o menos amistad que exista, especialmente por dos motivos: el primero por que a mi, llegado el caso, no me gustaría regalarlos; el segundo se debe a que conozco el esfuerzo de publicar (económico y del otro) y por eso me resulta una cagada que no haya una devolución afectiva/ material, si se quiere, o al revés, también. No diré algo que Paula no sepa, pero sus poemas me recuerdan la brevedad y la contundencia de algunas cosas de Silvina Ocampo. Entre muchos, este es uno de los que mas me ha gustado:



crecí sabiendo que si algo no me gustaba

la puerta estaba abierta

y que podía irme cuando quisiera

nunca estuvo en discusión,

sin embargo, cuando recuerdo

todas las veces que armé la valija

siento escalofríos, como si en el fondo,

despedirse de lo duradero

fuera una imperfección.


miércoles, 17 de septiembre de 2008

Santa Teresita


Nos cubrimos de cremita solar

todos los poros

con un amor de madre que se esparce

desde la nariz hasta el pecho

todos los refugios ínfimos

cada felpa del cutis

para no caer

en orificios de leche.

viernes, 15 de agosto de 2008

Ciclos


Se abre un paisaje seco delante

una fronda de nuez

abierta

las piernas adormecidas, ovillo

sobre el cordón


dame el peor que tengas

vino Bowen

sobre tu mano


a cambio de dos moneditas

nuestra vida que pasa

todo el rancio maizal.


miércoles, 30 de julio de 2008

Luces

Hago pis en la calle
con el morral cruzado
como una línea de fracción:
¿qué números o pedazos tatuados
con esmero sanguíneo
divide?
De arriba hacia abajo
no se sabe que llega
quién se va
cruzando el pecho hasta la cintura
así
dejando fuera los ecos
luminarias
este/oeste de mi continente.

O visto de otra forma
hasta acá lo que fue tuyo
el resto mío
como una línea imaginaria en el océano
o un señalador azul en un libro
de Akutagawa
que subdivide la pulpa del núcleo
lo fresco de lo ajeno

esta carga pesadísima
sobre mi animal de lomo ancho.

martes, 15 de julio de 2008

Poemas perros


El domingo, después de la FLIA, me senté en la cocina a comer tarta de jamón y queso y leer un poquito de los Poemas Perros, de Damián Ríos (editado por la gente de Ediciones Belleza y felicidad) No se que circulación tienen las cosas de Ríos, digo esto por que sus escritos son bestiales. Apenas leí un largo poema a través del Señor de abajo, una novelita (que recomendé acá) y, ahora, esto. Después abrí el correo y descubrí un mensaje bastante fuerte, fuerte por la carga emocional que traía. Lo que me pasó: no pude imaginar la voz de quien me escribía, los gestos, la cara, tierra que tapa cosas. El asunto es que quedé sonsísimo y confundido, mas allá de que el mensaje era muy bonito, lo que también me descolocó. Al rato, me puse a escuchar una versión genial de Roxanne a guitarra y clarinete. En fin, quiero colgar uno de estos perros de Damián:

Humo en remolinos lentos, café


Domingo a la noche
en la mesa de un 24 hs
hay que quedarse muy
quietitos
le dice es todo muy leve
y a la vez
filoso
mismo la palabra
leve
parece a pto de salir cortando.

En estos casos no molestan
esas luces de autos y colectivos
vacíos que doblan en la avenida
tampoco
esas conchetas mostrándose
fotos de sus clases de esquí en la mesa de al lado.

Es sabido que los americanos
no saben
de café y sin embargo
acá hay gente que les copia.

Hay algo

algo
lento en el humo del cigarrillo
que asciende
en la noche quieta
acelerando al llegar a cierta altura.

Remolinos.

¿Alcanza con hablar de remolinos de humo
tabaco
y café frío en vasos descartables?

Así.

Liviana
la noche
se para encima de la mesa
se queda parada.


Así

Ancha
fresca
la noche entre nosotros quietos.

Así.

El perfil iluminado de tu mujer
recortándose
sobre un fondo oscuro
que en días de sol debe ser muy verde.

jueves, 10 de julio de 2008

Aniversarios


Es mi cumpleaños número nueve:

no se donde poner los brazos
cuando todos cantan
o me besan. Mi abuelo se quita
los lentes, me rasca
la cabeza
un regalo enorme, que no saben
como traer.
Nadie duerme, los vasos
y platitos descartables
el sonido de otras fibras
persiguiéndose: ayer
entregué las tarjetas
en un recreo, ahora
va a explotar la piñata
todos observan, hiperconcentrados
como esos nadadores que se balancean
probando la flexibilidad del trampolí
n.

domingo, 25 de mayo de 2008

Análisis tardío


Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia
[enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre
[y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

Pier Paolo Pasolini

miércoles, 14 de mayo de 2008

Perro


Las patas musculosas del galgo saboreando la tierra
la vista fija en un señuelo que no comprende
su lengua es un juguete rojo
que sobresale en la cara moteada. Da un giro
sorprendente en el vértice
un pibe, acodado a la baranda, le pregunta a otro
quien va ganando. Toda la asfixia del perro
como si quisiera migrar hacia la noche
saldar en esta tarde todas las hambrunas
mientras busca adelantar al número ocho.
Dale, Dale, Dale
corré puto corré
que nuestras vidas acá se enrriedan
ganes o pierdas
tu cintura es invisible y yo quisiera
al verte, cuanto quisiera
celebrar chamuscado de cansancio
sonso y orejudo
el fracaso de haber vencido a mis oponentes.

domingo, 4 de mayo de 2008

Revelación

Aparecés así
en el trance de una noche cualquiera
diciendo que extrañabas el pasto
el trepar a los árboles
la humedad de un aliento de perro.

Venís y te adueñás de las cosas
como si tu ausencia no hubiera existido:
retozás en la tierra
en el aire
en el tiempo.

Todo te pertenece
decís
por cortesía de tragedia.

La memoria de los ojos
atraganta el misterio.
Y yo no sé si contarte
que tu muerte es una casa de horneros
sobre el nogal de un campo en venta.

Melina Cavalieri