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miércoles, 28 de julio de 2010

Coaptado por las agencias de inteligencia norteamericanas

Soñé que iba a dar clases a un colegio y el director me llevaba del brazo a un aula gigante y muy paqueta. Entrábamos y para alcanzar el escritorio teníamos que subir una escalera hasta un entrepiso: habían exagerado arquitectónicamente y llevado hasta las últimas consecuencias la concepción retro de la superioridad del docente con respecto a los alumnos. Al fin, después de un recodo, llegamos al escritorio. Sentado, fumando un habano y con las piernas cruzadas, estaba Saddam Hussein. Yo dí media vuelta y salí corriendo.
- ¿Qué te pasa? - me preguntó el director
- ¿No te das cuenta boludo que es el carnicero de Bagdad?- le respondí y me escapé del edificio.

sábado, 24 de julio de 2010

Ecole

Yo fui parte de una generación que vivió la parábola de conversión musical que va desde el walkman al mp3. Recién pensaba que si fuera un ipod ambulante con un solo disco, sería una de esas placas con un bonus track oculto, como Nevermind o esos discos falsamente conceptuales como la banda solitaria del sargeant Pepper.

sábado, 19 de junio de 2010

Agosto

Odio que estas cosas sean así, tan escabrosas, los ex novios. Lo raro es, de un día para el otro, ya no saber nada de una persona con la que compartías todo y a la que conocías intimamente, compartir todo, de cada día, lo que le pasaba cada día y después, de repente, de un momento a otro, ya nunca más nada y ni siquiera tener derecho a llamarlo o sí, o llamarlo igual, pero todo se vuelve incómodo, hasta lo más básico se vuelve incómodo. Dejar de tener derecho al otro, perderlo por completo, tan así, como si tal cosa. Odio eso, esa muerte artificial, ese ensayo de una muerte: hacerte a la idea de que esa persona desaparece, desapareció, se fue de tu vida y ya no tenés derecho a saber más nada de él. De ella. De la persona. Es absurdo, violento. Si sigue viviendo y anda cerca, o no, querés saber como está, en qué anda, no sé, algo. ¿O no? ¿No sería eso lo lógico? Voy a ver, a lo mejor paso por su casa hoy a la tarde, por la casa de los viejos, a ver qué onda, a ver si toco el timbre, a ver si me entero de algo.

Agosto, de Romina Paula

miércoles, 2 de junio de 2010

martes, 18 de mayo de 2010

Ir anotando en todas partes

en libros
apuntes
con una piedrita o una birome
con una tiza
con el pensamiento
ir anotando con cualquier cosa
donde sea
a cada rato
lo que te sirva para no olvidarte
quien sos.

viernes, 14 de mayo de 2010

El domador

Les quería contar algo: hace un rato me enteré que el tío de mi madre acaba de morir y que les dejó a sus hijos algunas pocas hectareas de campo en Morteros. Pero lo interesantes es otra cosa: el tío de mi madre era domador de leones. El ñato vivió muchos años de su vida en Colombia, llegó a administrar un circo y en los setenta compró su primer león por quince mil dolares. Al tipo le faltaba un pulgar y una vez había visto como su león le arrancaba la cara a una borracho que, en un mal día, decidió acercarse demasiado a la jaula. Imagino que lo primero que debe hacer un domador es hacerle entender muy rápido a su animal que él no es parte de su menú. Como sea, una profesión muy extraña, domar leones.

viernes, 30 de abril de 2010

La verdad es la siguiente

Estos últimos días me sentí como un aeropuerto que sirve para combinar vuelos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Quiero ser un old cyber punki


Entre otras cosas, una madrugada cualquiera quiero pintar un grafitti, tengo ganas de caminar por el barrio y desenfundar mi aerosol, mandarme cualquiera en el frente de tu casa, no se, dejar en clave revolucionaria un mensaje para los geeks del futuro, putear un multimedio, pintarle una cosa linda a la chica que me gusta. Creo que sería genial.

viernes, 12 de marzo de 2010

Me dijo, evidentemente por mi camisa psicodélica

cierta payasa que hacia malabares en el casorio del sábado:

- Vos te pareces a Enrique Iglesias...

Sin palabras.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Para leerlo todas las mañanas

y no quedar zooropa, voy a escribir en mi fondo de pantalla: ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas.

domingo, 3 de mayo de 2009

Domingo de



Mate y galletitas sonrisas...

martes, 7 de abril de 2009

Entrada a pie de página


El sábado las fui a escuchar a Cobra: una librería muy chic cerca del Parque Centenario, tan coqueta como pequeñísima, que tiene un buen surtido de poesía contempo, fotografías y libros raros de Aira. Como es normal, llegué tardísimo así que me tuve que plantar afuera mientras una de las chicas empuñaba su viola. Cuando el interior se fue desagotando pude chusmear y llevarme un librito bastante artesanal con poemas de Bukowsky. Claro. Las cosas suceden a destiempo: en mi época sub-20 leí algo en un una edición horrible, que venía con los poemas y su traducción engrampados a doble página. Me quedé con ganas de comprar un libro de Diana Bellesi y otro de Mariano Blatt. Últimamente la guita no me alcanza para nada. Tengo que volver. En el viaje en tren anduve leyendo algo; me fui hasta Castelar, a la despedida del amigo que se va por un año a Nueva Zelanda (Acordarme siempre de esta frase de Bioy: “Los viajes, por que nos enriquecen de recuerdos, agrandan la vida”) Demasiadas cosas esa noche, demasiado, como si hubiese vaciado el tanque de golpe, como si ahora solo me quedara un cansancio enorme y puro desgaste.


Voy a copiar uno de los contados poemas no tan pesimistas del viejo lobo:


Conocí a un genio:


conocí a un genio en el tren

hoy

como de seis años de edad

se sentó a mi lado

y mientras el tren

avanzaba a lo largo de la costa

llegamos hasta el océano

entonces él me miró

y dijo

no es hermoso.

fue la primera vez que me

percate

de ello.


sábado, 4 de abril de 2009

Furiado


Arriba del Sarmiento compré una edición en fotocopias de un tal Gastón Almada: el cuento, titulado “Pene XXL” promete mucho hardcore. No está tan mal, tiene un par de escenitas un poco brutales, sobretodo una en un chat, arruinada algo por la voz de la primera persona (“mientras pensaba que responder me llegó una foto de ella: parecía tan sexy como vulnerable; me dieron ganas de cojer”) Por momentos, un poco pretensiosa en lo que a estilo se refiere. En fin. Llegué tarde al Bafici, no habías mas entradas, así que fuimos a cenar una pizza con espárragos (ay, las cosas que uno hace) o algo así, con un porroncito de cerveza que dentro del Abasto sale diez mangos. Hablamos de cine, Radiohead, Liniers, viajes. Cosa rara: mientras adentro pibes de lentes hacían la cola para ver una peli francesa, afuera vimos como unos peruanitos usaban una sierra eléctrica para romper el candando de una mountain bike. Linda zona eh. Te infla un poco la paranoia caminar por ahí. Pero estuvo mas que bien, hacerle el aguante al fresco en la parada del 109, que se yo, una noche linda al finale.


domingo, 8 de marzo de 2009

Valentía


Me apuestan un ferné que mañana, durante la operación, me desmayo. Una estupidez, todo porque hace un par de semanas me desvanecí y caí al piso mientras me sacaban sangre. Recuerdo que cuando abrí los ojos la enfermera me miraba asustada, con un vaso de agua y azúcar en la mano. De chico, a los ocho o nueve, me pasó lo mismo por un golpe en la cabeza, andando en bicicleta por el barrio. Fuimos corriendo al sanatorio. No fue nada, pero soñé que surfeaba. Ahora, fue toda una masa negra, el mismo terror que deben sentir esos tipos que están en coma y de pronto recobran la conciencia: exagerando, una mini muerte que dura unos segundos. Por que, al perder todo hilo temporal, no sabes en donde estás, cómo fue que llegaste ahí, porque no te podés mover. Como dije, es un segundo. Después los brazos de alguien que quiere o más bien intenta levantarte. La cosa es que mañana a las nueve me van a estar sacando un quiste en la base del cuello, nada grave, aunque demasiado cerca de la garganta para mi gusto. Si todo sale bien, a la noche estaríamos tomando un merecido fernecito que viene de arriba.


sábado, 21 de febrero de 2009

Anunciar que aqui todo se diseña


Estaría bueno ¿no? Aceptar la sensación de querer siempre más y no maltratarse por eso. Fintear la resignación, clic, es hora, quiero esto, nada mas, tal vez Pound se equivoque y la emoción no sea lo único que perdura. Anticiparse también funciona, entre otras cosas, apretar enter hasta que la página del Word quede completamente en blanco, que desaparezca el nexo con los días pasados. Escuchar a George. Leer un libro de cuentos de Capote. Ir, un día de estos, a una adivina o tarotista o lo que sea (si conocés, recomendá) Pensar que el día es ideal: sábado, lluvia, cine. Además febrero: tomarme el 172 hasta Ramos y de ahí caminar hasta el cine de Haedo. Sacar una entrada (que te miren, onda: “¿pero venís solari al cine?”)

Antes hablaba de anticiparme, sé que hay algo en este Mickey Rourke cincuentón, con calcitas verdes y audífonos, que me va a romper el alma:




martes, 17 de febrero de 2009

Ideas


Porque confundo el bondi que me tomo hace casi cuatro años por otro del mismo color, porque al fin encontré un lindo título para el cuento, porque descubro, una vez mas, que los reencuentros son mi materia pendiente, no puedo dejar de envidiar a estos dos hermosos.


domingo, 1 de febrero de 2009

Grrrrrr


Ayer salí en remera y me cagué de frío toda la noche. Terminamos en un bar chetísimo y encima casi la hago llorar. Hoy, cenando sanguches de pan lactal (queso y tomate) a las ocho y media, viendo por quinta vez “Alta fidelidad”.


lunes, 12 de enero de 2009

Agua

No se si es normal o no pero disfrazo mis extravagancias de pequeñas mentiras dispuestas de algún tipo de sentido común. En realidad, lo cierto, es que me voy a la pileta mas desolada que conozco, la pileta donde solo van los viejos y los pendejos y las parejas con hijos de menos de seis. Me meto al agua y nado un largo de crol y un ancho sin respirar, hundido en lo subterraneo, como hacía hace ya casi una década. Soy feliz sin cruzar más que un monosílabo en toda la tarde. Después tomo sol, miro a las viejas armadas de termo y mate con ganas de tener una cámara digital a mano. A las seis, a la sombra del paredón, saco el libro de Aira que estoy leyendo. Rosas hace abdominales y los indios traman tratados de metafísica en sus chozas. Sin dudas, el clon sudaca de Stephen King es un animal literario. Voy y vengo en la bicicleta de mi vieja, con aquel chango delante que usa para hacer las compras. Como me da un poco de vergüenza, voy diagramando un recorrido por las calles mas oscuras de La Matanza.


lunes, 22 de diciembre de 2008

Experiencias


Sentados al borde de la pileta a las cinco de la tarde, con una Quilmes helada esperando a la sombra, el hermano de mi amigo nos cuenta sus experiencia con el ácido. Su primer consejo es que, para la gente virgen como nosotros, un cuarto vendría a ser más que suficiente. Nunca tomar en soledad, nos recomienda. De ser posible aprovechar unas vacaciones en las sierras, con las montañas de fondo, mientras nosotros intentamos subirnos a uno de esos silloncitos inflables, nos tiramos agua, tomamos sol. El efecto puede durar 24 horas y un buen porro, al día siguiente, te puede volver a poner a bien arriba. Me espanta un poco la idea de estar puesto un día entero. En realidad no me entusiasma demasiado drogarme: suelo sentirme un idiota y, más de una vez, estuve ansioso por volver a la normalidad. También me deprime un poco ese no acordarme de algunas sensaciones mientras estoy hipersensible, mientras pienso en luces o dibujo ideas. Como si fuera un tiempo vacío que mi obsesión por la utilidad (¿burguesa?) no me permite disfrutar. A veces se me da por pensar que no estoy capacitado para disfrutar nada, ni lo premeditado ni tampoco lo espontáneo. Después vemos el partido de fútbol y tomamos mate. Vuelvo a casa para pegarme una ducha y volver a salir y, caminando, me doy cuenta que siempre tengo cinco o diez minutos realmente depresivos. Durante el año, las cinco cuadras que separan Rivadavia de la facultad son un buen ejemplo de esto. Va terminando el año: demasiadas fiestas, demasiados cumpleaños. Sueños en los que amanezco en una casa quinta, rodeado de gente desconocida: estuve durmiendo bajo un árbol y sopla un viento fresco. Finales de diciembre: un túnel de cerveza, dolor de cabeza, risas y música que a veces cansa un poquito.


Las cosas tienen movimiento

Bailar y nadar son experiencias absolutamente agotadoras y felices.