Son las cuatro y pico de la tarde; estoy tomando una taza enorme de café con leche mientras chequeo mails y multiplico mis terminaciones nerviosas en decenas de sitios y blogs cuando, desde cualquier parte, me aparece un bloquecito rectangular. Parece la postal de algún destino europeo, lo que ya es bastante raro, hasta que van apareciendo algunas palabras claves: Levrero, escritor, Mondadori, novela, culto. Después esto, simplemente:
“Siempre supe que escribir esa novela luminosa significaba intentar exorcizar el miedo a la muerte”
No te voy a decir que la cabeza se me hincho como un melón, pero me dieron ganas mortales de pasar por una librería.







