miércoles, 10 de marzo de 2010

Para leerlo todas las mañanas

y no quedar zooropa, voy a escribir en mi fondo de pantalla: ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas a tu vida ponele pilas.

martes, 9 de marzo de 2010

Esas lindas movidas cordobesas

Además, por si fuera poco van a estar las divinas chicas de los pliegues-despliegues...

domingo, 7 de marzo de 2010

Espacio de publi


Para las chicas que quieren aprovechar los últimos soles del verano leyendo un buen libro en la pile; también para ustedes, los muchachitos que se aburren los domingos y andan por la vida deseando fusionar un touch la actitud punki con la melanco del indie. Como sea, la buena noticia es que ya pueden conseguir Crossover en librería Cobra!!

miércoles, 3 de marzo de 2010

Chet

Milagrito


Podríamos escribir sobre lo que sea pero nos negamos a ello. En cambio, buscamos algo que falta ser dicho. Algo que, sin saberlo, todos esperan oír alguna vez. No escribimos más que sobre la búsqueda de aquello ignoradamente esperado. Esa búsqueda no tiene dirección alguna, es necesariamente errática. Sólo queda dar testimonio de ella, ya que, es claro, no se ha encontrado aquello que la originó. Ahora bien, es lícito preguntarse por el sentido de escribir sobre la búsqueda malograda de algo desconocido. Nuestra respuesta es que no tenemos respuesta. Sólo cabe continuar, en tanto sea posible escribir acerca de algo, mientras algo exista que pueda ser referido. Creemos que buscar un sentido no tiene sentido. Nuestra búsqueda no persigue sentido alguno ni tampoco tiene un sentido intrínseco ella misma. Sólo busca algo que desconoce, con la única certeza, eso sí, de que ese algo existe.


Milagros King

martes, 2 de marzo de 2010

Pedazo de cuento


Pitu no paraba de contar lo bien que le hacía el aire de las Sierras, hasta llegó a decir que la rejuvenecía y Hernán supo que lo decía en serio. Por lo demás, solo emitía comentarios para que ella se quedara contenta, para que continuara hablando al tuntún. Estaban saliendo de Buenos Aires rumbo a San Agustín, los primeros días de marzo: Hernán, con catorce años, acompañaba a su abuela en las primeras vacaciones después de la muerte de Félix. Mirtha, la madre de Hernán, se les uniría unos días después. Las precauciones y los consejos habían sido muchos y repetidos: que no tome frío, que no la deje tomar, que se cuide, cuidado en la ruta, que la abuela no ande sola por ahí. La abuela, con la salvedad del alcohol, había recibido idénticos consejos en relación a la seguridad de Hernán. La noche del viaje estaba muy fría y para colmo habían prendido el aire. Hernán le dijo a su abuela Pitu que estaba cansado, entonces se colgó el mp3 y se puso a mirar por la ventanilla. Al rato se quedó dormido. Lo despertó la voz de su abuela:

– Para mi el ocio no es revolucionario, querida Julia…

Hernán abrió los ojos. Pitu charlaba con la mujer del asiento de al lado. Tendría unos cuarenta (a Hernán le gustaba adivinar la edad de la gente) y viajaba con un nene chiquito, de unos cinco o seis, que jugaba en el asiento con unos muñecos enormes. Estos se tiraban misiles y peleaban y un par de veces cayeron al suelo del bus. La abuela Pitu no tardó en pedirle que cambiara de asiento con Julia para que las dos pudieran charlar con más tranquilidad sobre estética, corrientes políticas y marxismo…


lunes, 1 de marzo de 2010

jueves, 25 de febrero de 2010

Cuando hablábamos con los muertos

Mariana Enríquez escribe un cuento de terror que va como piña de karateka...

miércoles, 24 de febrero de 2010

Memo

No olvidarse que existen los trabajos prácticos...

viernes, 19 de febrero de 2010

Se extraña a estos muchachos...

Pequeña orquesta reincidentes - El egoista

martes, 16 de febrero de 2010

Y así fue como empezó todo esto...


Estaba sentado en el jardín, escuchando una música alegre y comercial, cuando me dije: “quiero escribir una puta historia de amor”. Así que busqué una botella de cerveza, prendí un cigarrillo y me puse a recordar: pasé memoria por todas las historias de mis amigos, mis abuelos, mis viejos, hice lista franca de las dos o tres historias de mi vida. Como ninguna me cerraba, comencé a entremezclar anécdotas, lo que se dice imaginar, lo que debería estar haciendo si quiero escribir una buena historia de amor. No hubo caso. Escribir sobre el amor es dificilísimo. Entonces salí a caminar, porque creo profundamente que el movimiento activa ese otro movimiento mental, que se piensa y se siente mejor si uno no se queda quieto. Di vueltas unos cuarenta minutos. Antes de llegar me repetí de nuevo: contar una historia de amor es dificilísimo. Y así fue como empezó todo esto…


domingo, 14 de febrero de 2010

Surprise

Que el bloody día de San Valento venga con musiquitas tóxicas de los Joy Division y lindas sorpresas de los chicos de Eterna Cadencia...

sábado, 13 de febrero de 2010

Kerouac

jueves, 11 de febrero de 2010

Compañero de aventuras



miércoles, 10 de febrero de 2010

La edad del inspector Stansfield

Me levanté muy temprano el otro día;
me calcé unas pantuflas y le abrí
la puerta al perro. La casa estaba oscura
y la empecé a recorrer
usando una camisa vieja; me encontré
con un reflejo mío en el espejo
y me dije: "Parezco
un viejo decrepito". Pero decidí
quedarme con la ropa que tenía puesta;
hace unos años me la hubiera cambiado,
pero ahora me la dejé.

Gary Oldman dixit, en la revista dominical de Clarín.

martes, 9 de febrero de 2010

Cheever

La foto que sacó Walter Evans a la habitación donde vivía y escribía John Cheever. El 633 de Hudson Street en el bajo Manhattan. Tres dolares a la semana, cuarto piso, año 1934. Los otros inquilinos eran marineros, trabajadores del puerto y prostitutas. Nunca comprendieron del todo a qué se dedicaba ese hombre de traje gris y camisa azul. La única ventana daba a ninguna parte y Cheever se ganaba la vida resumiendo allí novelas para los guionistas de la MGM. La foto en sí es tan deprimente y vacía - y al mismo tiempo tan llena de posibilidades- como solo puede serlo la prehistoria de un gran escritor. Años más tarde, en Iowa - cuenta Scott Donaldson en la biografía que le dedicó- Cheever desarrolló un programa que presentó con cierto nerviosismo a sus estudiantes durante su primera clase en el Workshop. Pidió a sus alumnos que, para empezar, llevaran un detallado diario de una semana de sus vidas: ropas , sueños, sentimientos y orgasmos. El segundo paso consistía en la escritura de un cuento donde siete personas o paisajes diferentes, que aparentemente no tuvieran nada que ver entre sí, se encontraran profundamente unidos por amor a una trama imposible de esquivar. La tercera etapa - y ésta era su parte favorita- ordenaba redactar una carta de amor como si estuviera escrita en un cuarto de un edificio en llamas...

En Trabajos manuales de Rodrigo Fresán.

domingo, 7 de febrero de 2010

Umbilical brothers

jueves, 4 de febrero de 2010

Lecturin

Bordeline

Mientras Bajo este sol tremendo sigue en mi lista de deudas literarias del 2009, descubrí el blo de Carlos Busqued: www. borderlinecarlito.blogspot.com

domingo, 31 de enero de 2010

Porque no quería hablar de la muerte de Salinger y si colgar un poema de Osvaldo Bossi

Ruego por el tornado

Que no regrese, que no relinche
contra la ventana como un caballo
y a su paso se lleve los muebles, abrigos de lana,
ollas, el televisor... Sobre todo que deje en paz
al techo: cada chapa fijada con clavos
a los tirantes, no las arranque como a barajas de cartón.
No se pavonee en torno a mi lámpara
y lo confunda todo con esa voracidad omnívora,
sin restricciones. Que yo no piense: En el fondo,
en el centro de su pecho, se esconde un sitio calmo
para nosotros. Que yo no encuentre cierta belleza
o música en esa órbita destructiva. Ni finalmente,
molido a palos, recaiga sin consuelo en el odio
a torne a la guarida que forjó un niño tímido.

Osvaldo Bossi

jueves, 28 de enero de 2010

martes, 26 de enero de 2010

Los acabo de descubrir

y me encantan: La joven guarrior

lunes, 25 de enero de 2010

Módulo de entrenamiento


Un par de noches atrás, en un jardín con diez pinos y botellas de cerveza vacías, charlábamos sobre nuestras primeras lecturas: yo empecé con comics, libros de terror para chicos y Emilio Salgari. El primer libro que recuerdo haber comprado fue La zona muerta de Stephen King; el primero que recuerdo haber leído, o sea, ese libro del cual tengo una imagen clarísima del momento de lectura, fue Parque Jurásico. Viajábamos al campo y yo me enfrasqué toda la ida en el asiento de atrás del Renault 12: esa noche nos quedamos con el auto en un camino de tierra y yo leí hasta dormirme. En cambio a ella le leían Mark Twain y Jack London cuando era chica, recuerda también una adaptación de Star Wars. Stop. No es tan extraña la lógica editorial que va del cine a la literatura, bah, si, quizá sea extraña, naturalmente es usual el pasaje de la novela al cine y no viceversa. El asunto es que me puse a pensar que película me gustaría adaptar (como sea) y escribirla. Tengo una genial: es una peli de los ochenta que transcurre mitad en el oeste yanqui y mitad en el espacio. El protagonista es un chabón veinteañero que vive en un trailer con su madre, labura de lo que puede y tiene una novia preciosa. Como no tiene un mango, es cero cool y no le sobran los amigos, pasa el rato jugando a los fichines en un videogame de naves espaciales, onda Stargate. Una noche, con todos los vecinos aplaudiendo y gritando detrás, rompe el record y pasa la final. Al día siguiente un tipo muy raro pregunta por él y le explica que el stargate era una especie de modulo de entrenamiento que prepara aviadores para una guerra interestelar. Si alguno sabe de lo que estoy hablando, si alguno recuerda el nombre de la peli o algo, por favor tire data…


domingo, 24 de enero de 2010

Combo

jueves, 14 de enero de 2010

Mientras

todos los giles se hacen cuentitas de twitter, Pablo Ramos abrió un blog: www.laarquitecturadelamentira.blogspot.com

martes, 12 de enero de 2010

Poesía y music

Mañana miercoles a las 19:30 leen Andi Nachón y Daniel Durand, acompañados por el gran Tomi Lebrero, en el bellísimo jardín andaluz del Museo Larreta. Acá el resto de la programación. Nos vemos por ahí.

jueves, 7 de enero de 2010

Me puse a escribir un cuento para chicos


1


Cuando Tomás tenía siete años su mamá Emilia le regaló un libro enorme y lleno de dibujos en el cual se narraban los viajes del Capitán Salsipuedes alrededor del mundo. El Capitán Salsipuedes, un hombre alto que siempre usaba un pañuelo rojo alrededor del cuello, había recorrido América, incluyendo el Amazonas, África y un montón de islas que a Tomás le resultaron particularmente interesantes. También se contaba que el Capitán había viajado con su aeroplano hasta el Ártico, donde tuvo innumerables aventuras. Todo esto, por supuesto, interesó a Tomás, pero ocurrió algo más: descubrió lo que quería hacer durante el verano. ¿Y que quería hacer? Su idea era muy simple: construir su propio avión y viajar por todo el planeta.


2


Durante aquel año Tomás había imaginado su viaje con paciencia. Así, cuando llegó enero ya había pensado cuidadosamente su plan: como todos los veranos iría durante un mes a la casa de sus abuelos y ahí nadie lo molestaría, estaría solo para preparar sus cosas, buscar información y construir su aeroplano. Primero pensó en contarle a su abuelo Jorge su propósito, después, creyendo que toda la gente grande es igual, es decir, que toda la gente grande no cree en las ideas de los chicos, desistió. Lo realmente difícil fue fingir que todas las hojas de papel que había recolectado mientras iba a la escuela eran, como le había contado a su mamá Emilia, para dibujar. Tomás había decidido construir un avión de papel del tamaño suficiente para que él y su perro Arturo viajaran realmente cómodos.


Sigue acá

miércoles, 6 de enero de 2010

Soliloquio obse


Acabar algo al fin

o acabar nada

una sola cosa

repetir esa cosa hasta

creer que se acaba

colocar la idea

en una fila extensa

no vale saltar la fila

no vale pensar

no vale mear el camino

no vale pensar en nada

pensar en otra cosa

es dejar la idea suelta

para liquidarla mañana

o pasado

o nunca.