Estaría bueno ¿no? Aceptar la sensación de querer siempre más y no maltratarse por eso. Fintear la resignación, clic, es hora, quiero esto, nada mas, tal vez Pound se equivoque y la emoción no sea lo único que perdura. Anticiparse también funciona, entre otras cosas, apretar enter hasta que la página del Word quede completamente en blanco, que desaparezca el nexo con los días pasados. Escuchar a George. Leer un libro de cuentos de Capote. Ir, un día de estos, a una adivina o tarotista o lo que sea (si conocés, recomendá) Pensar que el día es ideal: sábado, lluvia, cine. Además febrero: tomarme el 172 hasta Ramos y de ahí caminar hasta el cine de Haedo. Sacar una entrada (que te miren, onda: “¿pero venís solari al cine?”)
Antes hablaba de anticiparme, sé que hay algo en este Mickey Rourke cincuentón, con calcitas verdes y audífonos, que me va a romper el alma:








