martes, 14 de octubre de 2008

Condenado al fracaso


Dos amigas piensan en ponerse un negocio de ropa. Uno de los chicos, hace más de un año, dejó en impasse su pequeña empresa de productos sadomasoquistas/juguetes sexuales para el placer de la dama (y del caballero, claro) para dedicarse al diseño de indumentaria. Hace algunos días, en un intervalo, charlábamos sobre la posibilidad de hacernos remeras con la cara de nuestro pensador marxista preferido. Habría tipos de Benjamín, Adorno, Horkheimer, Williams, Brecht. Seguramente bonus de Foucault o de Barthes, aunque no entren especialmente en la categoría. La colección se llamaría: “Diseño Snob”.


lunes, 13 de octubre de 2008

Huella


Cuando viajamos, el presente no logra su plena realidad; es casi un pasado, casi una anécdota; por eso es nostálgico y también feliz.


Adolfo Bioy Casares


miércoles, 8 de octubre de 2008

Lectura Cobra

martes, 7 de octubre de 2008

lunes, 6 de octubre de 2008

Lo demas es agua que se evapora en el aire


Últimamente mis domingos son en extremo abúlicos. Salvo el día de la primavera en que salí un poco, me quedo todo el día en casa mirando películas, escribiendo, leyendo apuntes para la facultad. Hasta colgué las clases de manejo. En realidad no me preocupa demasiado este exceso de inacción que, por otro lado, me arranca ansiedad y culpa cuando se expande hacia los días de semana: tendría que estar trabajando más horas o estudiando, el odiado condicional, las posibilidades, los debiera. Hoy se me dio por una melomanía letal y me bajé una tonelada de discos que hace mucho tiempo tenía ganas de escuchar. Armé mentalmente una especie de grilla en la cual a cada día le corresponde uno o dos discos, para así llegar al próxima fin de semana con la sensación de haber terminado al menos algo, una idiotez, un pequeño placer auditivo. Del segundo disco de Gabo Ferro me sorprende primero el título (Todo lo sólido se desvanece en el aire), luego el texto que es la tapa misma. También, leyendo su biografía, descubrir que colgó su banda Porco allá por el 97 para estudiar el profesorado de historia: su tesis de doctorado se titula algo así como “Barbarie y civilización: sangre, monstruos y vampiros durante el segundo gobierno de Rosas (1835-1852)”. Volviendo a su segunda placa, si mal no recuerdo “Todo lo sólido se desvanece en el aire” es una frase de Marx que Marshall Berman toma para uno de sus libros esenciales, en el cual trabaja, a través del Fausto, los mecanismos que dan comienzo a la Modernidad. Berman dirá que hasta lo sagrado es profanado y todo promete su derrumbe. Ferro toma esto para hablar, no ya de la crisis de lo conocido, sino de los tiempos de producción y, mucho más triste, de la mercantilización de la cultura. “No hay que confundir lo fundamental con lo accesorio…” escribe Gabo Ferro, pero solo como hipertexto, como contrapunto hidratante que descansa por encima o por debajo de sus canciones. Hay más de lo que en realidad hay. Eso. Además de cantautores folk (Ferro, Flopa, José Gonzales), por que el hombre no solo vive de música indie, tengo en mi lista semanal a Beck, a Paz Lenchantin, a Lou Red y al hermosísimo The madcap laughs de Syd Barrett.



jueves, 2 de octubre de 2008

Historias extraordinarias de Mariano Llinás


"Como es sabido, el Siglo XX ha sido testigo de un fenómeno extraño: Por primera vez, la idea de narración se ha visto divorciada de la idea de argumento. Contar algo ya no fue, necesariamente, contar una historia; el primitivo impulso de narrar se vio liberado definitivamente de ser una infantil serie de avatares y asombros y asumió como terreno de acción el Universo entero, aún en sus rincones menos memorables: Las distracciones, los olvidos, los equívocos, los lugares vacíos, los momentos en los que no pasa nada hicieron su fulgurante y orgulloso ingreso a la literatura y al cine. El argumento (que antes fuera la condición de posibilidad de todo relato) fue visto entonces como una veleidad de otros tiempos, como una mera coquetería ornamental. ¿Qué lugar ocupa entonces, en ese panorama escéptico, nuestra populosa novela cinematográfica? "

"Nuestro propósito, nuestro desmesurado propósito ha sido experimentar con los viejos dioses olvidados de la aventura y la intriga y, de algún modo, volverlos a la vida."

"Viajar no ha sido para nosotros un hecho psicológico sino eufóricamente físico. Una palabra inglesa (esas palabras de las que el castellano nunca ha sido capaz) define, según creo, el espíritu que ha gobernado la ejecución de este film: Wanderlust, la lujuria del vagabundeo, la avidez por el movimiento y la deriva. Esa ha sido nuestra única bandera: Demostrar y demostrarnos que la aventura y el riesgo son todavía territorios posibles para el cine. Que un film puede ser hecho en las rutas, y que ese infinito laberinto de rutas puede constituírlo."

Mariano Llinás


Historias extraordinarias puede verse los domingos de octubre en la sala del Malba, a las 18:30.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Método




Hace un tiempo que estoy practicando literatura (bah, párrafos que apenas se aproximan al formato cuento) a partir de imágenes. En general utilizo fotos de mi familia pero también otras que no necesariamente tienen que ver conmigo, es decir, fotos que me generan un pulso creativo, quizá con mi pasado o que entusiasman a ese órgano curioso que es la imaginación. Creo que es otra manera de la intertextualidad, en este caso visual. Sé que hay escritores que trabajan su propio ritmo a través de la música. Hace poco leí una nota que salió en la revista Llegás! en la cual Fernanda Nicolini comentaba el proyecto de cuatro poetas argentinos que estaban traduciendo canciones de Joy Division. Para esto, escuchaban los discos de la banda para sentir el flujo de la poesía de Ian Curtis. Ahí si, porqué estaríamos explorando los límites entre la canción y el verso, verificando hasta que punto un gran tema, una vez traspasado de un formato a otro, pude ser o no un buen poema. Sin contar el drama de la traducción o la búsqueda del ritmo interno o la estética misma. Ahí sí. El asunto es que tengo muchas ganas de ver los resultados. Pero conmigo eso no va: suelo corregir una y otra vez párrafos muy cortitos de texto, porque una de las cosas que me mueven es la estética de la prosa, el ritmo interno, esa especie de sonido mental (no me gusta leer en voz alta: odio mi propia voz y siento que eso desarticula el texto) sonido mental que se vería desfasado si escribiera bajo el influjo de una melodía cualquiera. Por eso las fotografías suelen brindar un interesante puntapié. Creo que esto comenzó a partir de un cruce de mails con Natalia Moret, quien me chusmeaba su idea - a partir de las posibilidades de un taller literario- de trabajar con películas, fotos y pinturas. Generar chispazos. Superar el bloqueo ante la nada. Estuve pensando también en pedirle a Maia que deje por un rato sus fotos de insectos para apresar las estaciones de ferrocarril que van desde Moreno a Caballito. Si es posible, el interior de los vagones, algunos detalles. Ojala que podamos hacerlo.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Dulce domingo

martes, 23 de septiembre de 2008

El pulmón vacilante


Entonces hago girar los paneles y aparece la voz de Lucas gritando que me apure. Mi cuerpo lo veo desde afuera, primero desde la posición de Lucas y después, como si yo fuera parte del metegol o un pedazo de suelo, me veo llegar desde abajo, un pie que hace sombra, que casi me pisa. Yo juego atrás y cada tanto meto unos bombazos bárbaros desde el palote despintado que hace de arquero. Mi táctica es poner a los cuatro defensores en degradé, permitiendo un tiro dificilísimo y colocando al arquero tapando el único espacio libre por donde podría meterse la pelota. Soy bueno jugando atrás. No me sobra técnica pero tengo mis mañas. Tampoco hablo mucho ni canchereo cuando ganamos...
.
Sigue acá


viernes, 19 de septiembre de 2008

Primavera cordobesa

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Santa Teresita


Nos cubrimos de cremita solar

todos los poros

con un amor de madre que se esparce

desde la nariz hasta el pecho

todos los refugios ínfimos

cada felpa del cutis

para no caer

en orificios de leche.

martes, 16 de septiembre de 2008

Contratapa Universitaria


Alrededor de un año atrás comenzaron a llegarme boletines de la Facultad de Ciencias Sociales: noticias, decisiones del consejo, marchas, fechas de asamblea, talleres para el armado de tesis, congresos sobre periodismo y otras yerbas. En realidad, antes de comenzar con Letras, cursé dos materias de Ciencias de la comunicación: antropologia cultural e historia media social general. Lo que no explica, claro, de donde sacaron mi cuenta de mail. Lo que cuelgo abajo son las palabras de Pablo Alabarces , docente de Sociales:


(...)

"Doy clase en aulas espantosas, sin calefacción ni ventilación; los techos no se caen, pero pareciera que podrían hacerlo; no se pueden nombrar nuevos profesores, porque no les pagarían –todavía hay varios que no lo han conseguido jamás–; hemos armado un posgrado de lujo, entre gratis y muy barato, pero no recibimos un solo peso para solventarlo y así hacerlo gratuito, como es en Brasil, sin ir más lejos; los empleados administrativos ganan miserias y son muchos menos de los necesarios –y puedo afirmar, porque dirijo hace casi cinco años una oficina universitaria, que no se trata de ñoquis ni de nada por el estilo–. Los compañeros y compañeras que trabajan conmigo en la cátedra arañan los $600 mensuales, y se matan para dar clases espléndidas, dignas de admiración y respeto por sus estudiantes (que los adoran). Pero lo deben hacer muchas veces y en muchos lados, para así armar sueldos decentes.


Y a pesar de todo eso, la UBA sigue siendo la segunda o tercera universidad de América Latina y una de las más prestigiosas del mundo, la que produce un porcentaje abrumador de toda la ciencia argentina. Un verdadero milagro, que el esfuerzo de las sucesivas autoridades políticas por desfinanciarla no ha conseguido destruir. El milagro consiste en el orgullo tenaz de saberse parte de una tradición democrática inaudita: somos el único país del continente donde un hijo de las clases populares podía llegar a doctorarse en su universidad pública, gratuita y cogobernada. Una tradición democrática que tiene las dificultades propias de la lucha política –que la vuelven conflictiva, pero también más democrática que varias provincias sofocadas por el feudalismo–; y una tradición de autonomía que también garantiza que la producción científica sea minuciosamente independiente, solo deudora del rigor científico –pongámoslo así: ni le pedimos permiso a Clarín, ni le debemos pleitesía al PJ o a Macri–.

Con poca plata –las cifras necesarias son ridículas para el superávit fiscal y la recaudación impositiva– todos los problemas se resuelven. La movilización de docentes y estudiantes garantiza que nadie se la robe: será necesariamente plata bien usada. La pregunta del millón es, entonces, si la universidad pública, uno de los grandes orgullos de este país, le importa algo a este Gobierno. Y a toda la sociedad, que critica los paros y las marchas hasta que llega el día de la graduación de sus hijos e hijas. Ese día, entonces sí, se emocionan recordando al abuelo analfabeto.
"

Pablo Alabarces

lunes, 15 de septiembre de 2008

Pliegues desplegables


La pequeña edición de autor que en su versión definitiva estará, el próximo finde, en la feria del libro cordobesa. Gracias a Romina y a todo el aparato desplegable por la invitación!

viernes, 12 de septiembre de 2008

Downtown train




Descubrí la obra de Tom Waits a través de la película Cigarros, de Paul Auster. Este tema (uno de mis preferidos) matiza esa pequeñísima y casi olvidable escena en que William Hurt llega a la fiesta donde el personaje de Harvey Keitel bailotea con un vaso de cerveza en la mano. Impresionante, por otra parte, como se mueve Waits en este video.

martes, 9 de septiembre de 2008

Lectura




lunes, 8 de septiembre de 2008

Una pelota cuesta abajo


Esa vez clavé la mirada

en el bajo envuelto en niebla
y me quedé un rato largo
colgado de eso verde y blanco
hasta que se me humedeció
el pelo. Después me di vuelta
para encarar la subida.

Ahora a veces me hago
el loco, pierdo el corazón,
me quedo callado con
la vista clavada en un punto sólido,
hasta que me saca una puteada:
se me cae el cigarrillo,
el cenicero, los pensamientos se desparraman
en el piso de tierra,
en la alfombra...
entonces vuelvo
para hacer un comentario,
para tranquilizar a mis queridos.

Pero sé quien soy, lo sé, cierro
los puños, me revuelco,
me arrastro, rompo un plato, un libro.
No puedo parar el llanto de una mujer,
no puedo parar de llorar,
nunca tuve huevos,
estoy triste ¿Cómo anda la cosa
por ahí? ¿Estás bien? Te quiero mucho.

Quisiera quedarme tranquilo, preparar
el mate, llamar por teléfono, no pensar,
no despabilarme, son órdenes:

levanto la vista
miro el cielorraso
cuento los pisos de los edificios las ventanas
la cantidad de gente en una esquina
en un piquete
en un colectivo
28 sentados
22 parados
el chofer.

Y me pica el cuero,
me molestan los mosquitos,
los bichitos colorados,
el zumbido de los semáforos
para ciegos,
el olor a pasto,

con el primer rocío
me dicen hola
feliz cumpleaños y me besan.
Entonces bajo la vista
para mirarme el café con leche,
el olor a ropa nueva.

Me gusta pensar que soy
una pelota cuesta
abajo en una calle de tierra
en una mañana fresca y clara.
Me cuesta pensar que soy un pensamiento.

Damián Rios

jueves, 4 de septiembre de 2008

Pasión por lo real

Leonardo Oyola, sobre su novela Chamamé:

Yo me hice tatuar el título en el pecho al empezar. Me decía, si todos los días me levanto y veo eso en el pecho, no quiero tener que explicar algún día: "No, iba a ser el título de una novela pero quedó en nada". Fue jurarme que la terminaba.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

fotografías



lunes, 1 de septiembre de 2008

Flopa


El viernes fui a escuchar a una de mis cantantes-compositoras preferidas en la UNLAM. Recorrer los pasillos de la Universidad de la Matanza (que parece salida de esas películas que traman la vida de los universitarios yanquis) es un golpecito al corazón: en Puán, acostumbrados al caos, convivimos en aulas saturadas donde muchas veces hay que sentarse en el suelo, baños desastrosos en los cuales, por suerte, ahora hay papel pasa secarse las manos, ascensores clausurados, desorden, cortes de luz y amenazas de bomba. Por lo menos lo que corresponde a cuestiones edilicias y administrativas (¡nunca académicas!) todo en la UNLAM parece rozar la perfección; una especie de sosiego, de calma o de brillo, nada de desesperación obse, todo limpio, enorme, blanco, casi hermoso en su prolijidad. Pero quizá esto mismo es lo que genera desconfianza. Por otro lado, además de la costumbre, le he tomado cariño al edificio de Filo-Letras. Pero quiero hablar de música, o de ella, que estaba resfriada y quizá no del mejor humor. Tocó siete u ocho temas, la mayoría de su último y fresquito disco: “Emoción Homicida”. Lo que empañó un poco el set fue el público: demasiados sub-18 que parecieron caer por aburrimiento y murmuraban al terminar cada tema. Es difícil: por un lado chistar pidiendo silencio, por otro, lastima y bronca, todo en su justo medida. El saldo fue reprimir continuamente las ganas de mandar a los nenes a la mierda o salir del auditorio. Pero bueno, lo lindo es escucharla a Flopa, ver como se le enmaraña el flequillo cuando sacude la cabeza, cuando agita y el cabello se le pegotea entre los anteojos y el micrófono. Por un lado tiene las manos ocupadas en la criolla y no puede quitárselo de la cara, pero también me parece que le encanta tocar así, con los mechones transpirados que no la dejan ver, mechones que le dan un aire punk. Después de ella tocó Coiffeur, un pibe que no conocía y me recontra sorprendió: sus canciones tienen una llaneza conmovedora, además es un gran vocalista: fragmenta los tiempos, corta palabras, me recordó un poco a José González. A las doce y pico, después de darle un beso a Flopa y felicitarla por su música, rumbie para casa. Arriba lo que es obvio: foto del set, con flecha violeta sobre mi nuca. Abajo: la letra de una de mis canciones preferidas.


Abandoná:

abandoná tu carga
fijate, todo está apoyado sobre el suelo
y hacé el lugar que haga falta
en vez de armarte una valija de viajero
para llevar lo que vale menos que su peso

así las cosas fueron hechas para ser tenidas
hechas para ser dejadas

no hay que perder la calma
si empantanados en la suerte nos encuentra
la soledad es un ancla
tan hondo se ha clavado a dormir en el lecho
no hay que olvidar
que no hay forma de vivir sin amar

así las cosas fueron hechas para ser tenidas
hechas para ser dejadas

miércoles, 27 de agosto de 2008

Cortázar


La cara de Cortázar mirando por la ventanilla de un tren. Pienso que en cualquier momento va a charlar sobre lo que está viendo, lo va a decir sin mirar el lente de la cámara, dirá puente, río, Buenos Aires. Pero la imagen comienza a desvanecerse, la imagen se pierde, se torna oscura, débil. Todo termina al fin. El mismo documental (“Cortázar” de Tristán Bauer) lo había agarrado por la mitad hace ya casi un año, tal vez un año exacto, en idéntico aniversario. Lo que más me entusiasmó ahora no fue su voz gangosa, su maquinaria fonética proclive a arrastrar continuamente las vibrantes (que hermoso parece, es, el francés en estos casos) sino las imágenes de archivo en que se lo ve caminando por París, o al llegar a Buenos Aires en el 83, o recitando su presencia en un cuarto de la Rue X, en un pasado que es el futuro del oyente. Escuchando sus cuentos, tuve la sensación o la certeza de que su prosa alcanza un clímax sonoro, que las sílabas van trepando en su boca como enredaderas, las frases se hacen larguísimas, se encadenan en su verborrea que siempre suena tan pero tan querible. Y al final bajan. Sus “ejercicios” parecen culminar casi siempre con oraciones de dos o tres palabras que cierran a la perfección el ascendente fluido anterior. Me imagino que mientras escribía, o más bien corregía sus relatos, la voz de su cabeza iba golpeando y acomodando la sonoridad de las palabras. Hace mucho, cuando se hizo una expo en el Recoleta, recuerdo haber leído/escuchado que buscaba cuidadosamente los nombres de sus personajes, justamente por esto de la asociación rítmica. Nada más que decir. Ayer, en la clase de análisis de los medios masivos, Julia Zullo leyó “La vuelta al día en ochenta mundos” para evidenciar un poco aquella trasmisión de radio que unió New York con Buenos Aires, en ocasión de la legendaria pelea Firpo-Dempsey que Cortázar relata de manera extraordinaria. Yo, como siempre había llegado tarde, así que estaba hace mas de una hora sentado en el suelo, con la cabeza rozando el borde del pizarrón, a punto de dormirme ante la línea de tiempo que comenzara con las primeras agencias de noticias europeas hasta, por ahora, la “estatización” mediática del primer peronismo. La lectura del cuento me despabiló. Me enderecé lo que pude, estiré las piernas y me dejé llevar por un relato que nunca había leído. Hubiese prendido un cigarrillo cuando Firpo lo revolea a Dempsey fuera del ring. Ahí la cabeza se dejó llevar: recordé aquel cuento de Fontanarrosa en que un animal norteamericano émulo de Mike Tyson literalmente le arranca la cabeza al púgil argentino en los primeros instantes de combate. Pero entonces, para Cortázar, con esa transmisión radial que su tío escuchaba y repetía en la casita de Banfield y que ahora devolvía Julia Zullo, comienza a morir el boxeo, que solo subsiste en la literatura. Después, volví a casa para enchufarme con el documental de Bauer, como decía más arriba. Bueno, ya es un poco tarde. Acá otra maravilla, algo que escribió Fabián Casas en ocasión de aquella famosa entrevista de Julio Cortázar ante medios españoles.

domingo, 24 de agosto de 2008

Escenarios cotidianos





De nuevo, como aquella vez en que descubrí el cuadernito con sus poemas en el altillo, me siento fascinado con las fotos que sacó mi viejo hace ya casi veinte años. Si existe una sensibilidad que caracteriza a cada época y siguiendo esta línea, cambios y variaciones de lo sensible, lo mismo debería suceder (y podría estudiarse) con la historia de cada persona. Como dije antes, mi viejo escribió algunos poemas en su juventud, se dedicó algunos años a la pintura (hasta estuvo muy cerca de exponer) y después, en algún punto después de los treinta, aparecen estas fotitos: la mayoría de mi madre, otras mías, el campo, mi abuela. Pero hay cierta estética en ellas, un encuadre, una luz que quizá solo yo puedo ver, como si en algún momento mi viejo hubiese descubierto que en la fotografía estaba el perfecto soporte para expresarse a si mismo. Poemas. Pintura. Fotos. De la palabra a la imagen. De la poesía más abstracta al realismo minimalista de mi abuelo Toni haciendo un asado en su vieja casa de Flores. El Torino hermoso de mi padrino al atardecer. El bar en Rafael Castillo. La mujer que, acá arriba, se acerca desde la orilla del mar.


viernes, 22 de agosto de 2008

La invención de lo estático


Vagamos por los brazos del Delta en un bote a motor que conduce Polonia. Le preguntamos con Vero por qué tiene un nombre tan raro, ella dice que no sabe. Pareciera que no hay peces en esta agua oscurísima, un agua repleta de barro que va abriéndose entre islas y yuyos. Una tierra que no se extiende, que parece deformarse como una mancha de tinta que se corre. Los perros ladran desde los jardines o los techos de chapa de las cabañas. La Alemana tuerce el bote corto con precaución y ahora el viento nos da directo en el rostro. Yo meto un dedo en el agua y me lo chupo: tiene un gusto opaco, a vegetal, un gusto a mugre. Empieza a hacer frío. Oscurece. La madera gastadísima del bote se va arrastrando sobre la costa cuando encallamos. Parece una uña que se raspa sin quebrarse. Contentas corremos hacia la casa, hambre, pollo con ensalada, cuatro o cinco pájaros muertos flotando en la superficie de la pileta, arrancándole una mueca de asco a mi mamá y a Polonia...

Desde el principio, el cuento "Tigre", acá

jueves, 21 de agosto de 2008

Ramones II


Ayer escuche en la radio que Bono iba a grabar con los Ramones. Ahora: ¿no se murieron todos los Ramones menos el batero? El último rumor que escuché es que el último Ramone (pongamos que se llama Tommy) se casó con una argentina y vive tranquilamente en un sucucho de Lomas de Zamora. Que tiene una banda de punk-rock, aflojó con la merca y una vez por mes toca en barcitos de mala muerte por la zona sur del conurbano. No se si será cierto.


viernes, 15 de agosto de 2008

Ciclos


Se abre un paisaje seco delante

una fronda de nuez

abierta

las piernas adormecidas, ovillo

sobre el cordón


dame el peor que tengas

vino Bowen

sobre tu mano


a cambio de dos moneditas

nuestra vida que pasa

todo el rancio maizal.


miércoles, 13 de agosto de 2008

Esto lo dijo Albertina Carri



"No me gusta sacar fotos en esos momentos tan importantes porque la fotografía siempre hace trampa. Porque simula retratar el instante como el instante es. Y el instante en general es tanto o más intenso que esa foto quieta, tan quieta. No me gusta sacar fotos, suelo decir en las fiestas de cumpleaños en el momento de apagar las velitas, y todos me miran con cierto desconcierto como si por ser directora de cine me debiera gustar congelar las cosas en un segundo. No, definitivamente los cuerpos inanimados me dan miedo, las vacas muertas me asustan y las cosas cuando se quedan quietas me ponen triste"


lunes, 11 de agosto de 2008

Barrilete



Cuando estudiaba cine me explicaron que había un director (¿Antonioni?) que en sus películas trabajaba constantemente con el fuera de campo. La película siempre parecía resaltar lo que no estaba ahí, o le daba una funcionalidad extrema a lo no figurado, o a lo que no se cuenta, que por no contarse no deja de existir, como sucede en los relatos de Hemingway. Hoy, que volví a ver esta foto, pude comprender (sentir) realmente todo este asunto de Antonioni.


sábado, 9 de agosto de 2008

¿Repetimos?


Así terminó el primer partido, contra los odiados serbios, en las olímpiadas pasadas

miércoles, 6 de agosto de 2008

Sobre un japonés muerto hace 80 años: Ryunosuke Akutagawa


Acabo de terminar de leer Vida de un loco de Ryunosuke Akutagawa. El libro es una compilación que se compone de tres o cuatro partes: “El biombo del infierno” (nouvelle), “Los engranajes” (relatos mas o menos autobiográficos) y “Vida de un loco” (suerte de apuntes y visiones narradas en tercera persona) Al final una carta de despedida de Ryunosuke que prefigura su inminente suicidio a los 35 años. El joven sabio de Akutagawa entremezcla dos vertientes que en el Japón de principios del siglo veinte confluyen: por un lado la tradición oriental, que en “El biombo del infierno” toma su matriz más trágica, y por el otro el proceso de despersonalización y angustia que promueve el mecanismo capitalista. “Vida de un loco” es clarísimo en ese sentido: los primeros apuntes (cotidianos) recuperan el tono visual de la estética oriental y, a medida que avanza (el libro y la vida del japonés) la fragmentación del yo, la incapacidad deseante y la muerte van copando la parada. No hay deseo en el transcurrir diario, solo trabajo o lecturas múltiples: estas recuperan la tradición occidental: Strindberg, Swift, Rousseau, etc. El diario en tercera persona produce un efecto curioso: una lejanía auto-impuesta que quizá le producía una suerte de placer macabro o de distanciamiento a Ryunosuke (también al lector) por otro lado una sobreexposición de los sentidos que deja cierto gusto a nada. Akutagawa es el poeta maldito japonés: sometido en sus últimos años a la idea del suicidio, con una madre que muere loca cuando el escritor contaba siete años y un padre que lo da en adopción. Akutagawa es insomne, psicótico, melancólicamente delirante:


“Babeaba. Su cabeza solo tenía claridad después de una dosis de ocho miligramos de Veronal. Y entonces, solo por media hora o una hora. En esta semioscuridad día a día vivía”


El dolor de Akutagawa es a su manera cosmopolita, no desde la perspectiva del exiliado sino de otro tipo de intromisión, si se quiere literaria e ideológica. Akutagawa es un puente elidido, el suicidio, como escribe, recupera su tradición genealógica: “no lo considero un pecado, como los occidentales” Quizá por esto mismo su visión es mas que interesante y dialécticamente opuesta al manso bovino zen:


“Nosotros, los humanos, por ser animales humanos, tenemos un miedo animal a la muerte. La así llamado vitalidad es solo otro nombre de la fuerza animal. Yo mismo soy un animal humano. Y parece que esta fuerza animal, se ha escurrido gradualmente de mi sistema, a juzgar por el hecho de que tengo tan poco apetito por la comida y las mujeres. El mundo en el que vivo es el de los nervios enfermos, lúcido como el hielo. Esta muerte voluntaria debe darnos paz, sino felicidad. Ahora que estoy listo, la naturaleza me resulta mas bella que nunca, por paradójico que parezca..."

domingo, 3 de agosto de 2008

Kaspar Hausis

En Berlin, con la aparición estelar de Cucurto y música de Ariel Minimal.

viernes, 1 de agosto de 2008

Se aceptan regalos, abrazos y buena onda


Hace pocos días, el 29 de julio, estos peces descartables cumplieron su primer añito de existencia