miércoles, 3 de diciembre de 2008

Cantando bajo la lluvia


Que haya venido mucha o poca gente a la presentación es lo de menos ( o quizá no, pero mejor decirlo así, decir, como en realidad creo, que mas allá de haberme traído para casa cinco o seis ejemplares, el asunto me importa demasiado poco en realidad) Hubo lindas palabras, vino y empanadas. Una lluvia demencialmente bonita para cerrar una semana de calor agobiante y apagones recurrentes. Apagones de mierda que te obligaban a transpirar la cara por las noches, a dejar la ventana abierta e intentar dormir con la luz de calle de los vecinos (que si tenían electriciti) entrándote en los ojos. A la vuelta me bajé en Ramos y terminamos en un cine de Devoto: de la película se rescatan algunas cosas, entre ellas los planos de Ridley Scott y la pareja protagónica (Crowe y Di Caprio) Pero esto no es una crónica, ni tampoco quiero hablar de cine. Lo más interesante fue la tormenta: moviéndome por Buenos Aires mientras todo se inundaba y las calles se hacían poco menos que intransitables: saltar cordones, empaparse, reírme de la completa inutilidad de los paraguas. Vuelvo a la presentación. Mientras ella leía un poema mío, yo pensaba que desnudarse enfrente de otros, muy especialmente de mis viejos, no debiera ser un acto tan violento.


7 comentarios:

Mariana dijo...

No! No deberiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

La inutilidad de los paraguas... Pero es que son muy lindos!!!!!!!!!!!

julo dijo...

Me gustó tu blog... :)

Y sí, Buenos Aires es una ciudad que no está preparada para la lluvia. Hay que ir en gomón por Libertador. Saludos.

Martín dijo...

Gracias Julo y bienvenido!

Mariana loca, que lindo verte por acá! Mirá, los paraguas son inutiles, uno, peligrosos y salvo los transparentes, no les encuentro el lado bonito...

derian dijo...

Pará. Que yo me digo lo mismo. Mis viejos no pueden leer nunca mis cosas porque me conocerían demasiado. Mierda.
Cómo hace Casas, jaja?

Corina Margarita dijo...

Los paraguas lindos son esos que viene ahora con caritas y orejas de animales (mi mamá no quiere comprarme uno)

y... con paraguas, nadie quiere caminar conmigo, porque hago travesuras...

del desnudismo... mmmm cuando hace calor se me ocurre: que pasaría si me saco la remera mientras vuelvo de francés...

Besos!

Martín dijo...

Yo creo que Casas vive aterrado!! jaja. No sé, pero no hemos tocado más el tema. Es preocupante me parece, a un nivel muy distinto al de un pintor, o músico o actor o lo que fuere...

Corr, me hiciste reir muchísimo!! jajaja. Mirá, tu mamá sabe mas de lo que vos crees. Yo si caminaría con vos. Lo del desnudismo era metafórico letruda querida, pero, ¿querés saber que pasaría? Me imagino a la perfección la escena. Te aviso que tus confesiones le sacan chispas a los lectores de este blog...

Ro dijo...

Un cuerpo desnudo es sólo un cuerpo desnudo.. cada piel tiene un lenguaje distinto y cada moviento una acentuación propia... Desnudarse delante de nuestros padres no es más que dejar ver nuestro cuerpo desnudo, pero lo que está adentro sólo lo verán quienes hablen nuestro mismo idioma.
La lluvia sin dudas es el mejor telón.
Por el encuentro.
Un besito.