jueves 7 de enero de 2010

Me puse a escribir un cuento para chicos


1


Cuando Tomás tenía siete años su mamá Emilia le regaló un libro enorme y lleno de dibujos en el cual se narraban los viajes del Capitán Salsipuedes alrededor del mundo. El Capitán Salsipuedes, un hombre alto que siempre usaba un pañuelo rojo alrededor del cuello, había recorrido América, incluyendo el Amazonas, África y un montón de islas que a Tomás le resultaron particularmente interesantes. También se contaba que el Capitán había viajado con su aeroplano hasta el Ártico, donde tuvo innumerables aventuras. Todo esto, por supuesto, interesó a Tomás, pero ocurrió algo más: descubrió lo que quería hacer durante el verano. ¿Y que quería hacer? Su idea era muy simple: construir su propio avión y viajar por todo el planeta.


2


Durante aquel año Tomás había imaginado su viaje con paciencia. Así, cuando llegó enero ya había pensado cuidadosamente su plan: como todos los veranos iría durante un mes a la casa de sus abuelos y ahí nadie lo molestaría, estaría solo para preparar sus cosas, buscar información y construir su aeroplano. Primero pensó en contarle a su abuelo Jorge su propósito, después, creyendo que toda la gente grande es igual, es decir, que toda la gente grande no cree en las ideas de los chicos, desistió. Lo realmente difícil fue fingir que todas las hojas de papel que había recolectado mientras iba a la escuela eran, como le había contado a su mamá Emilia, para dibujar. Tomás había decidido construir un avión de papel del tamaño suficiente para que él y su perro Arturo viajaran realmente cómodos.


Sigue acá

miércoles 6 de enero de 2010

Soliloquio obse


Acabar algo al fin

o acabar nada

una sola cosa

repetir esa cosa hasta

creer que se acaba

colocar la idea

en una fila extensa

no vale saltar la fila

no vale pensar

no vale mear el camino

no vale pensar en nada

pensar en otra cosa

es dejar la idea suelta

para liquidarla mañana

o pasado

o nunca.


lunes 4 de enero de 2010

Interviu a Osvaldo Bossi

Voy a escribir lo que yo necesito escribir, y buscaré aliados que me ayuden en eso.

jueves 31 de diciembre de 2009

Al carajo todo

Despedí el año, emborrachate, fumate uno y pega una buena fiesta. Pero haceme caso por favor, baila un temita con alguien que te quiera.

martes 29 de diciembre de 2009

El puto año termina

y se asoman con toda la furia dos nuevos trabajitos:

Temporada de conejos - Martín Buscaglia
Pesebre - Axel Krygier

domingo 27 de diciembre de 2009

Uno de Crossover

Daniel San

Algunas cosas se saben y otras
se aprenden con el tiempo;
para el señor Miyagui
ya estaban abiertas las puertas que a mi madre
le brindó un pequeño libro que explicaba
milenarias tendencias orientales
ejercicios de relajación y técnicas
para vivir cien años. Como también
detallísimas instrucciones para hacer
bonsáis:en el jardín de casa
sobre una mesa de madera construida
a desnivel que brilla
ante el reflejo del sol,
les recorta la raíz de alimento
cuando se cumple el quinto mes,
poda con amor y paciencia
sus ramas finas, les da forma
con una pinza de mango celeste
que me recuerda el pico
de un tucán caribeño.

No está encerrando los años sino
las consecuencias de esos años:
las miniaturas
con sus hojas y su pequeño flujo de savia
y su pequeño temblor. Mi madre
representa la figura de un leñador
evolucionado por la dinámica
del capitalismo occidental. Me pregunto
que fijación tienen los orientales
por las cosas pequeñas: ¿será

la falta de espacio
una esencial preocupación por el detalle
o quizá el devenir materialista
de sus pijas cortas?

Pasa un año, pasan dos,
pasan cinco años: mi madre
envejece; encontré hace poco
en un monedero un dibujo
de una cara feliz que yo había hecho
a los cinco o seis. Es natural:
mi madre envejece;
pero quizá para sentirse viva
se somete al embrujo
de indistintos hobbies: tarjetas
macramé, tejidos
adornos en arcilla, bonsáis. Con mi madre
jamás pude
torcer sus raíces
equilibrar con armonía los años
y sus efectos.

sábado 26 de diciembre de 2009

Aquel sombrero de piel de leopardo...

Beck versionando a Dylan

miércoles 23 de diciembre de 2009

Libritos

¿Cómo la ves?

Crossover es un poemario de 50 pages y sale 12 pe. Ártico es un libro de cuentos que vengo preparando hace un par de años, tiene 120 páginas y saldría 16 pesos. Pero atenti que lo hago por encargo.

Si querés el tuyo, mandame un mail o escribime por acá. Pero no te cuelgues eh!

¡Échale semilla!


Esto es así: después de seis horas de pelotudeo y nauseas (ojo, de diez menos veinte a cuatro de la tarde) entras, das tu tema y te sometes a ese tipo de preguntas que dan ganas de mandar a la mierda la carrera, onda: “¿En que año Rubén Darío publicó Azul? No, no, el año exacto, no me digas finales del siglo XIX, fue en 1897, ese año es fundamental por que muere su mujer y Darío viaja a Buenos Aires y se hace corresponsal de La Nación”. Digo nomás ¿¡Por que no se van un poquito al carajo!? En fin, la cosa es que rendís el último final del año, te sacás una mochila pesadísima de encima y pinta auto-regalo: cerveza fría y Tokio Blues de Murakami. Al rato estás viajando apestado de calor, a pleno con el i-pod y moviendo la patita con la música del gran Axel K:




domingo 20 de diciembre de 2009

El problema es justamente la esperanza

tu vagón se suelta, estás en el centro
de un círculo en la tierra que dejó la carpa de un circo
que ahora estará llegando a otro país

martes 15 de diciembre de 2009

Man


Se me pone la piel de gallo. A los 43 pirulos el Loco Montenegro se calza la pilcha de Obras Sanitarias para jugar la Liga de las Américas.

jueves 10 de diciembre de 2009

La que queda


Lanzar un hiper-bolazo

que se trague al presente

dejando un hueco

zona franca

para movilizarse hacia lo inútil

para desconocerse

parking line

a ninguna parte.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Tv por la tarde


Agarro el final de un especial sobre Johann Cruyff: flaco, elegante, una bestia futbolera. Hay una jugada fenomenal en que un tal Van Hanegem le tira un pelotazo frontal y Johann ya sabe lo que va a hacer apenas empalme la pelota con el botín. La ve venir desde lo alto, la cancha llena, sesenta mil alemanes de mierda colmando el estadio de Munich. El otro día me enteré que los alemanes tienen una sola palabra para referir amigo-novia-amante-hermano-querido-chongo y dieciocho formas distintas de decir borracho. Supongo que eso dice bastante de la idiosincrasia germana. En fin, el asunto es que Johann, con una caricia, todo hecho como si tres o cuatro cosas pudieran ocurrir de manera simultánea, duerme la número cinco y al mismo tiempo la arroja dos o tres metros en diagonal. Ahí arranca. El lateral alemán soñará por siempre con el catorce estampado en aquella camiseta naranja. Cuando alcanza el vértice del área grande, con una precisión formidable, cuelga la pelota del ángulo izquierdo del arco defendido por Maier.


lunes 7 de diciembre de 2009

Confieso un estado de animo

Janis Joplin- Summertime

miércoles 2 de diciembre de 2009

No retornable


Salió el nuevo número de No- Retornable!

martes 1 de diciembre de 2009

El señor de las liebres voladoras


Hace un tiempo me invitaron a participar de una revista literaria. “Podes escribir sobre cualquier cosa” me dijeron. A la pole llegaron tres autores: Cesar Aira, Claudia Masín, Fabián Casas. De Aira me interesaba tanto su ambigüedad imaginativa como su misterio: no da entrevistas, produce a un ritmo infernal, nunca se sabe bien donde está, que hace, como piensa. El sábado apareció, en ADN cultura, una entrevista genial al autor de La liebre. Quiero resaltar dos momentos:


“Creo que la narrativa, en la Argentina por lo menos, ha caído en un realismo un poco chato, casi costumbrista, costumbrista tecno, pero costumbrista al fin. Hay una chatura tal (y me sucede con muchos jóvenes que se reclaman de mi influencia, de mí como modelo) que, cuando leo lo que escriben, me sorprendo. Ha quedado muy relegada la invención. Hay como más voluntad de testimonio, de estas vidas maravillosas que estamos llevando. Creo que la historia les ha jugado una mala pasada a los novelistas, y es que les ha solucionado muchos problemas. Y una novela sin conflicto… Estos jóvenes de clase media, que son los que escriben, los que van a la Facultad de Letras, hoy día ya no tienen ningún problema, la historia se encargó de solucionarles todo. El problema sexual, por ejemplo: hoy los jóvenes no tienen los problemas que teníamos nosotros. Entonces se inventan. O recurren a la neurosis. A la hipocondría. Y toda esa miseria psicológica a mí me cansa. Yo quedé como enganchado a las novelas de piratas: salgamos al mar a hacer algo, a tener aventuras. Este realismo de barrio elegante, Palermo Soho, no me convence”.


“Cuando mis hijos eran chicos, vivíamos en un departamento muy pequeño, y me acostumbré a ir a un café, sentarme y escribir ahí. Buenos Aires es una ciudad, bendita sea, que tiene muchos cafés muy acogedores donde uno puede quedarse tranquilamente. En mi caso, nunca mucho. Media hora, una hora, en que me siento, a mitad de la mañana. Mis hijos crecieron, se fueron a vivir solos, pero la costumbre mía quedó. Así que todas las mañanas, a media mañana, me voy a un café y hago mi sesión del día: escribir una paginita, porque voy escribiendo muy despacito. A veces he pensado si lo mío no se parece más al dibujo que a la escritura, en el sentido de que soy muy fetichista de lapiceras, tintas, papeles buenos, cuadernos muy exquisitos, y escribo tan despacito y pensándolo tanto. Todo lo mío tiene un componente visual muy grande. Siempre estoy pensando que se vea bien lo que estoy escribiendo, al final de cuentas me parece que estoy haciendo un dibujo cada día”


La interviuw completa, acá


viernes 27 de noviembre de 2009

Había una vez

Un hombre de azúcar

sábado 21 de noviembre de 2009

Pero los bateristas

Pero los bateristas
también quedan sordos,
como los artilleros. Quedan
sordos, además de adelgazar

por atender al silencio.
Y no terminan de saber
si oyen el silencio entre las cosas

o no escuchan nada
porque están sordos, y al oír el suyo propio
creen percibir al que se esconde en cada secuencia
irregular de sonidos. Toman su tiempo
por el tiempo de todos

hasta que su música termina
y nadie pregunta qué hora es.

Horacio Fiebelkorn

jueves 19 de noviembre de 2009

Días en que escribo bastante


Su abuela no paraba de contar lo bien que le hacía el aire de las Sierras, hasta llegó a decir que la rejuvenecía y Hernán supo que lo decía en serio. Por lo demás, solo emitía comentarios para que ella se quedara contenta, para que siguiera hablando al tuntún. Estaban saliendo de Buenos Aires rumbo a San Agustín, los primeros días de marzo: Hernán, con catorce años, acompañaba a su abuela en las primeras vacaciones después de la muerte de Félix. Mirtha, la madre de Hernán, se les uniría unos días después. Las precauciones y los consejos habían sido muchos y repetidos: que no la deje tomar, que se cuide, cuidado en la ruta, que la abuela no ande sola por ahí. Pero la abuela, con la salvedad del alcohol, había recibido idénticos consejos en relación a la seguridad de Hernán. La noche estaba bastante fresca y para colmo habían prendido el aire. Hernán le dijo a su abuela Pitu que estaba cansado, entonces se colgó el mp3 y se puso a mirar por la ventanilla. Al rato se quedó dormido. Lo despertó la voz de su abuela:

– Para mi el ocio no es revolucionario, querida Julia…

Hernán abrió los ojos. Pitu charlaba con la mujer del asiento de al lado. Tendría unos cuarenta (a Hernán le gustaba adivinar la edad de la gente) y viajaba con un nene chiquito, de unos cinco o seis, que jugaba en el asiento con unos muñecos enormes. Estos se tiraban misiles y peleaban y un par de veces cayeron al suelo del bus. La abuela Pitu no tardó en pedirle que cambiara de asiento con Julia para que las dos pudieran charlar con más tranquilidad sobre estética, corrientes políticas y marxismo. Hernán la vio tan feliz que accedió.


continuará


martes 17 de noviembre de 2009

No conozco a nadie

que lo banque a Joe Cocker o a Bruce Springsteen, pero cual hay, esta baladita se me re pegó.

lunes 16 de noviembre de 2009

Nuestra morfinómaca preferida


El 6 de septiembre de 1942 Annemarie Schwarzenbach viajaba en coche hacia Saint-Moritz cuando se encontró con una vieja amiga que andaba en bicicleta. Se saludaron y Annemarie, para probar que no había perdido la destreza, le pidió la bici y se lanzó cuesta abajo sin tomarse de los manubrios, como solía hacer cuando era chica. Perdió el control, voló por el aire y su cabeza se estrelló con una piedra. El 5 de noviembre moría en Sils como consecuencia del accidente.

domingo 15 de noviembre de 2009

Pensaba en un poema de Horacio Fiebelkorn

El umbral

martes 10 de noviembre de 2009

Haiku boiled

Tu novia cena con su ex
en una bodega de Caballito.

Decime: ¿no te rockea
que este cielito hermoso
se caiga a pedazos?

lunes 9 de noviembre de 2009

El cancionero pop para días bajón


Completamente coaptado por la dinámica sentimental, voy hasta el fondo con las 69 canciones de amor de los Magnetic Fields. ¡Qué manera de largar la semana!

sábado 7 de noviembre de 2009

Demasiadas verdades juntas


Cuando el amor no entra- Gabo Ferro:

Cuando el amor no entra, no empujes que no va a entrar

Porque cuando el amor no entra, es simple, no puede entrar

No va a entrar con la risa, ni con el llanto ni con la pena
El amor más bien germina si la tierra está serena
Cuando el amor no entra, no empujes que no va a entrar
Porque cuando el amor no entra, es simple, no puede entrar

No va a entrar con una canción, ni con el humo ni con el vino
El amor te toma sobrio y te devuelve aturdido
Porque cuando el amor no entra, no empujes que no va a entrar
Porque cuando el amor no entra, es simple, no puede entrar

No sirve salmo ni rezo ni santo ni procesión
El amor más bien se espanta si hay dogma o hay religión
Porque cuando el amor no entra, no empujes que no va a entrar
Porque cuando el amor no entra, es simple, no puede entrar.

jueves 5 de noviembre de 2009

Me pego una vuelta

ademas, me encantan las movidas en zona oeste!



El programa del festival acá

miércoles 4 de noviembre de 2009

Superhéroes

Para aflojar un poco la muñeca, escribí este cuentito.

martes 3 de noviembre de 2009

Seguir la onda de FM La tribu y pedirle a Liniers que pinte tu casa

lunes 2 de noviembre de 2009

El evangelio beat según Kerouac

1. Cuadernos de notas secretos, garabateados, y páginas salvajemente escritas a máquina, para tu propia felicidad.

2. Sométete a todo, abierto, escuchando.

3. Intenta no emborracharte fuera de casa.

4. Enamórate de tu propia vida.

5. Lo que sientas encontrará su propia forma.

6. Sé el santo ingenuo de tu imaginación.

7. Sopla tan profundo como quieras soplar.

8. Escribe lo que creas insondable, desde lo hondo de tu imaginación.

9. Las inexpresables visiones del individuo.

10. No le des más tiempo a la poesía del que precisa con exactitud.

11. Cosquillas visionarias temblando en tu pecho.

12. Sueña en trance permanente los objetos que están delante de ti.

13. Deshazte de tus inhibiciones literarias, gramaticales y sintácticas.

14. Como Proust, sé un viejo fumado del tiempo.

15. Di la verdadera historia del mundo en un monólogo interior.

16. La joya central del interés es un ojo dentro del ojo.

17. Escribe para recuerdo y asombro de ti mismo.

18. Sé conciso en una mirada aguzada, nadando el mar del lenguaje.

19. Acepta para siempre el fracaso.

20. Cree en el sagrado contorno de la vida.

21. Esfuérzate en describir el fluido que ya existe en tu mente.

22. Si te detienes, no pienses en la palabra más que para ver mejor la imagen.

23. Síguele el rastro a cada día, en el bálsamo de las mañanas.

24. No temas o te avergüences del conocimiento, el lenguaje o la dignidad de tu experiencia.

25. Escribe para que el mundo vea la exacta imagen que tienes de él.

26. Un libro-película es una película en palabras, la forma visual americana.

27. Alaba el carácter del parpadeo de la inhumana soledad.

28. Composición salvaje, pura, indisciplinada, venida de dentro, alocada si es posible.

29. Eres un genio siempre.

30. Director-escritor de películas terrenales, auspiciadas y protegidas por el Cielo.

domingo 1 de noviembre de 2009

Che

que maravilla este cuento de Pedro Mairal.