viernes, 4 de abril de 2008

Gospel

Caigo en esa vena sin brillo, humedecida
por crema de afeitar: imaginaba
un huerto con grumos de manzana
carozos en el suelo del patio y la voz
de mi abuelo
un termo metálico
un solcito pequeño
del lado de acá de la ventana. Él habla como si
invocara una momia, con el desasosiego
de quien toca todo lo que ve.

3 comentarios:

Enredada dijo...

bella poesía. Sentimientos que perduran....
un abrazo

Luisa Ballentine dijo...

HER-MO-SO, perfecto, cerrado, circular. Como una caricia.

Y no digo más, me censuro.

Martín dijo...

Bienvenida enredada!

Ante tantas cosas lindas, el poema se empalaga y te agradece Luisa! :)