miércoles, 2 de abril de 2008

Si, estamos todos locos

Me entristece, pero no tengo posiciones concretas, inamovibles: siento que todo puede ser enmarcado en este vector (y por momentos me la creo y planto bandera) pero después ahondo en la otra parte del discurso, en el mecanismo retórico y las posiciones ideológicas de los huelguistas. Tengo una posición encontrada, divergente. Me falta información, ganas de pensar, ganas de discutir. Pero también es cierto que todo parece moverse debajo de la superficie, en una zona poco clara, en la cual el análisis debe orientarse tanto hacia los procesos históricos generados por el agro, los pormenores del aumento de las retenciones (me gustaría pensar en una distribución más equitativa de la renta nacional) o esta especie de lucha dialéctica entre distintas clases. Desde siempre me asusta mi enorme capacidad de funcionar como solvente, mi escaso apasionamiento: me encantaría ser de esos que levantan la voz en una sobremesa, para gritar a favor de la carta que estuvo circulando por todas partes, a causa de las lecturas poéticas organizadas por el gobierno de Macri o declamar posiciones a favor o en contra de la violenta medida de fuerza campestre. En estos días, además de interiorizarme y diluirme a la vez, estuve leyendo por puro placer no académico. Cosa rara y asombrosa que en verdad extrañaba mucho. Lo últimos libros, durante el verano, habían sido un poemario de Fabián Casas y sus Ensayos Bonsái. Ahora me atraganté con dos de los regalos de mi cumple: una obra de teatro de Javier Daulte y otra de Daniel Veronese. La segunda (Del maravilloso mundo de los animales: los corderos) en apariencia más profunda y virulenta, bordea extravagantes encuentros familiares con tópicos que susurran en voz no muy alta acontecimientos de la última dictadura. Ni mal ni bien, pero me aburre la recurrencia. Criminal, de Daulte, es una obra seudo policial, fantástica y desopilante, mordazmente psicoanálitica y con un ritmo patotero.
En otro orden de cosas: hoy tuve un rapto de imaginación extraño. Imaginé que me robaban, me hacia el valiente y me pegaban un tiro en la panza. Primero sentí que no estaría mal morirse de esa manera, que de pronto todo el cansancio se venía y ahí terminaba la cosa. Estaba bien. Después me di vuelta y me dije que quería vivir (mientras pasaba por la panadería pensando en comprar o no unas facturas) que todavía me faltaban bocha de cosas por hacer.
Ahí pasó algo raro: sentí nauseas, el balazo había sido en el estómago y no era anormal que empezara a vomitar. Eso me espantó. Después llamaba a mi viejo por celular, le decía que me estaba muriendo y que me viniera a buscar en la esquina del super de los chinos. Ahí terminaba el asunto.

6 comentarios:

Irina dijo...

Ayer justamente, hubo un debate en mi universidad.

Universidad estatal y autónoma. Después de la dictadura, en mi país está prohibido que la policía ingrese a la universidad, porque el Gobierno NO PUEDE METER NI UNA PIZCA DE CUCHARA EN LA UNIVERSIDAD (aunque claro, el manejo es completamente político, y por parte de la opsición).

El caso es que en el debate entre frentes postulados a al Centro de Estudiantes de mi carrera, saltó el manejo del frente que lleva 10 años en cargos altos (estudiantiles) saltó que el otro frente es financiado por un grupete de docentes, el otro, por el rector...

El debate duró más de dos horas. Entre insultos, alusiones perosnales, copias de documnetos, escándalos, acusaciones hasta de robo.

Yo pensé que si yo me uno al Frente tercero, el de izquierda radical; podría ayudarlos en la organización que necesitan. Luego pienso que meterme en política sería... terminar siendo como algunos de los que debatieron ayer.

"Me gustaría ser algo más valiente, y luchar por lo que creo, en serio, no sólo pensando u opinando contadas veces", pensé.

Pensé-- reitero. La política invade todod, indudablemente. Pienso que es demasiado, este mundo, como está, para pensar en tener hijos y casarme, y es una cosa absolutamente agotadora ser humano.

Mis gatos lo pasan tan bien.

simalme dijo...

No estamos locos, que sabemos lo que queremos.

Martín dijo...

El debate sobre los centros estudiantiles es muy extenso Irina; yo me enteré de manejos mas que curiosos estudiando medicina. En ese momento iba a las asambleas, me gustaba estar al tanto, ejercer algún tipo de participación. De a poco me fui sintiendo incomodo en ese ámbito y ahora practico cierta distancia, pero entre paréntesis, en una facultad como la de Filo y Letras, no se puede estar ajeno con respecto a un montón de cuestiones que repercuten en uno.
Lo que decís al final es algo muy extremista, sabelo!

Abrazo grande!

Mariana dijo...

Pero te compraste las facturas?

Mariana dijo...

Tin extraño charlar!

Aniuxa dijo...

Auch...