domingo, 8 de junio de 2008

Pez


Hay una escena maravillosa de Big Fish en que Billy Crudup está limpiando las hojas de la pileta cuando cree ver (y todos vemos) la sombra de un pez gordinflón traspasando el agua. Ese es el momento en que la experiencia fantástica se cruza con lo real, el instante en que la historia se permite el salto, cuando lo ajeno comienza a intercalarse por ósmosis. También es un punto de inflexión a nivel narrativo: los dos órdenes comienzan a confluir, a mezclarse, y es esto lo que posibilita, mucho después, el cambio de roles. Billy comprende que hay una tensión, que algo del padre empieza a fluir en si mismo. Existe otra certeza: todas las pistas que necesita para reconstruir la vida de Edward están camufladas dentro de la propia invención, todo lo que a simple vista parece un pastiche de mitómano tiene como inicio la ansiedad del propio Edward Bloom, su necesidad de movimiento, aquella otra mujer perdida y olvidada en el pueblito de Spectre. El otro punto de inflexión en la relación entre Billy y Edward es la bellísima escena del hospital, cuando Cudrup tiene que cerrar la historia que el otro ya no puede contar: el último cuento, el de la muerte que se vuelve hermosa.
Se me ocurrieron siempre muchísimas lecturas para esta película, quizá por eso Big Fish se me ha hecho carne y es uno de mis films preferidos, a pesar de que Burton ha hecho pelis, a nivel estético, bastante mejores. Pienso que Big Fish no es solamente el diario de un viaje, sino acaso una especie de viaje de iniciación imaginario: el momento en que el viejo guru acredita a su sucesor. Inevitablemente pienso en las enseñanzas de Don Juan a Castaneda. Como en otra película aparecida el mismo año (Las invasiones bárbaras, la que narra dilemas parecidos entre padre e hijo desde una óptica más realista, intelectualoide y snob) el hijo entiende, demasiado tarde tal vez (como siempre siempre siempre) la voz de su viejo.

Me entusiasman muchas cosas al respecto: recuerdo las palabras de Tinianov, quién decía que la literatura suele saltearse una generación. Es probable que no sea problema de la literatura (ni tampoco del arte) sino de valoración y juicio de lo otro, de la figura paterna, dolorosamente cercana. También pienso en el proceso de reconvertir la experiencia en otra cosa, el eslabón que da pie desde lo sucedido a la invención. Como decía Hemingway, toda historia es al fin autobiográfica, aún, como el caso de Big Fish, la más inverosímil.

10 comentarios:

Mentecatas. dijo...

Esta película es una de mis favoritas.
Me gustan mucho las películas de Tim Burton, ese "noseque" que tienen es casi mágico.

Uh me diste ganas de volver a verla! xD
El finde que viene me la alquilo!

Saludos!

paula dijo...

uhh... el gran pez, las invasiones bárbaras... hasta hace un rato me parecía imposible decir una palabra al respecto, tanto como explicar lo que significa entrar al mundo narrativo de otro, tan cercano y tan ajeno...
un placer leerte, che.
saludos!

Martín dijo...

Hola mentecatas: yo creo que tiene algo mágico Tim, en el "Gran Pez" me toco cierta fibra muy honda, pero me gusta mucho lo que hace.

Gracias Paula, un gustazo verte por acá!!

El Titán dijo...

Coincido en todos los puntos esbozados aquí. Lo que tiene Burton es que no hace peliculas buenas, pinta, más bien, cuadros en movimiento, cuadros de una exposición(Danny Elfman es el Mussorgsky del siglo XXI).
Te mando un saludo...

Raul dijo...

De las mejores peliculas q he visto... Por cierto eso que sucede en la pelicula cuando conoces al amor de tu vida, es 100 % real...

Mariana dijo...

There are some fish
that cannot be caught.



It's not that they're faster
or stronger than other fish.



They're just touched
by something extra.

Martín dijo...

Esa estética de pincel de la que hablas se ve en muchos paneos. Sobre las colaboraciones de Burton y el señor Elfman, ¿que decirte titán? Tremendo!

Raul: ¿Si?

Y vos Mariana, como se nota que estudias Ingles...

Susana dijo...

Por esos extraños laberintos bloguerianos llegué al tuyo y encontrarme con estas apreciaciones de una película que a mí también me ha dejado varias marcas hasta escritas!!!! Ese punto donde lo supuestamente cotidiano toma un rumbo fantástico y donde lo fantástico se torna relato transmisible de padre a hijo, de hijo en tanto padre a su propio hijo... de abuelo a nieto por medio de ese nuevo relator devenido en la transmisión de las generaciones. Y en ese encuentro, la experiencia se constituye en el mito de una familia.
Muchas gracias!!! y andaré seguramente más seguido por aquí.

Martín dijo...

Hola Susana: ir de un blog a otro tiene esa cosa arborescente ¿no? Bienvenida y ojala nos veamos seguido!

mar dijo...

sonrisa de complicidad...he visto Big Fish muchas veces...20, 30 ya no sé...mi viejo laburó con un fakir, se llamaba Eduardo y era un cuentero de aquellos...tal vez sea eso...lloro cada vez, descubro cada vez pequeños milagros en ella...el discurso sobre el lobizón?, el poeta de spectre?, el llegar antes o después? la muerte y el renacimiento en el agua? una mujer que era todas las mujeres?... todo está allí...siempre hay mucho más porque los peces más grandes son los que nunca se dejan atrapar
un beso