domingo, 7 de junio de 2009

Mi Carmen Sandiego


Sale de la ducha chorreando agua y mientras se seca el pelo con una toalla clarita, camina hasta el living. Luego se deja caer en el sofá, cruza las piernas; por un buen rato mira las paredes, después el balcón con las plantas, las dos sillas un poco sucias e iluminadas por el tubo de luz que hace un ruido seco y se demora un tiempo en cobrar fulgor. Al levantarse nota la humedad que ha dejado sobre el cuero del sofá. Camina hacia la habitación (antes se miró de reojo en los espejos del pasillo, pensó que estaba linda, que tiene que ir al flebólogo): elige una falda oscura, unas sandalias, una musculosa violeta.
Así estás bien Clara, así estás bien.

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3 comentarios:

Male dijo...

uuu. me agarraron ganas de jugar, ahora.

Muy lindo, Martín! Me gusta la primera del plural. Ayer leí justo un cuento de Natalia Guinzburg que es todo así. Nada que ver, pero me hizo acordar.

Martín dijo...

Male, te chusmeo que yo tengo ganas de jugar hace una semana. Hacemos tournament? Tu mac tiene el Carmen?
Y grazie, la primera del pluri me re va, acá está muy matizada, porque lo que importa es la flaca que va y viene. Otro asunto: no la tenia a Natalia Guinzburg. Recien la google. Mira vos!

Male dijo...

Ja, no, no tengo el Carmen! Me muero. Igual yo no era buena. Pero te juego uno si lo conseguís.

Ah, me dí cuenta de que es sin la u Ginzburg. El librito se llama "Las pequeñas virtudes", y es lo más.