martes, 21 de octubre de 2008

Tarde en la noche y con lluvia


Dejo el rollo de papel higiénico al costado de la cama: mi bendito resfrío ya liquidó dos carilinas y medio paquete de servilletas de papel. Durante la noche me despierta la tos, el dolor de garganta y en algún momento, creo que a las cuatro o cinco de la mañana, estiro el brazo y descubro que el rollo de papel se ha desplazado desde la cabecera hacia alguna parte desconocida de la habitación. Salgo de la comodidad de las frazadas para tantear el suelo con el pie y descubrir, ya casi resignado, que el rollo ha rodado hasta ocultarse debajo de la cortina. Me duermo. Sueño con lo último que vi en mi zapping furioso por la tele: serpientes constrictoras por discovery channel. ¿Una boa de seis metros puede digerirse a un ser humano? Si ¿Qué presión ejercen sus anillos? La de un colectivo de línea sobre el pecho. ¿Alguna otra información inútil? En mi sueño aparecía el dibujo del Principito, aquel del elefante dentro de la boa.


6 comentarios:

Corina Margarita dijo...

pensar que un rollo de papel higiénico desenvuelto puede ser una enorme serpiente de papel.

pensar que el cuerpo de una serpiente, pueden ser varios tubos de cartón articulados.

pensar que qué feo esos resfríos de papeles y toses.

le mando mejoras desde acá!

besos!

María dijo...

Me gusta como va llevando el texto al lector en el relato; necesariamente va hilvanando la historia y las asociaciones sin esfuerzo. Es original, me gustó mucho. (y si estás resfriado -como yo- que pase pronto!) saludos

Martín dijo...

poeta y cordobesa, ergo, imaginativa. Lo de la serpiente de papel y el rollo, ay, tan pero tan cierto Corina. Ahora: ya voy mejor, hoy es mi sexto día de resfrío, según dicen, dura menos de una semana. Besote!!

María: estos días, quedarte sin carilina es un rato en el infierno. Gracias y beso grande!!

romina dijo...

uy... que se te pase, che!

igual, son geniales los delirios dormidos de las fieras fiebres. yo quiero soñar con el principito alguna vez

Luisa Ballentine dijo...

Qué hermoso, Jali. Realmente reconozco un cada día mejor escritor en ti. Felicidades, hermano del bronx. Atte tu hermana gorda.

Griselda Garcia dijo...

cuando éramos chicos, el resfrío duraba tres días...